España dedica este domingo a los consagrados a la oración

“El Espíritu de Cristo clama en nosotros: ¡Abba! Padre”

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MADRID, viernes, 5 junio 2009 (ZENIT.org).- El próximo domingo 7 de junio, festividad de la Santísima Trinidad, se celebra en España la Jornada "Pro Orantibus". Con este motivo, el presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, ha hecho público un mensaje.

En su escrito, que lleva por título "Los gemidos del Espíritu y otros más", explica que esta es "una jornada en la que orar por aquellos que a diario oran por nosotros en sus monasterios y eremitorios".
 
En una de las expresiones más audaces y bellas de san Pablo, indica monseñor Sanz Montes, leemos en la importante carta a los Romanos lo que algunos biblistas han llamado la "teología de los tres gemidos".
 
"Siempre que he meditado sobre esta epístola fundamental del apóstol Pablo --añade--, al llegar al capítulo 8 donde se explican los mencionados tres gemidos, he pensado que estamos todas las vocaciones cristianas ahí incluidas, pero si cabe hablar así, más todavía las almas que han sido llamadas por el Señor a una vocación contemplativa en los diferentes monasterios claustrales y eremitorios".
 
Monseñor Sanz Montes explica que es esta una pedagogía que nos enseña al resto del Pueblo de Dios: aprender a orar desde la escucha de los gemidos.
 
"En primer lugar --señala--, el gemido de la creación: toda la tierra gime como con dolores de parto, dice san Pablo. En realidad, la historia de la humanidad es una crónica de este gemido materno, el propio del trance de un nacimiento de algo que no termina de ver la luz. ¡Cuántos intentos a través de los siglos para hacer un mundo en el que se respire la paz, Dios no sea un extraño y el prójimo sea un verdadero hermano!".
 
Hay un segundo gemido al que se refiere Pablo: el gemido de aquellos que hemos recibido las primicias de la fe, explica el obispo. "Es decir, también nosotros gemimos en nuestro interior, porque también nosotros, los creyentes, tenemos dificultades, lagunas, inmadureces, lentitudes, también nosotros tenemos pecados. Estamos hechos de la misma pasta, y nuestra libertad se juega a diario en el noble intento de responder a la gracia que nos llama y nos acompaña".
 
Pero --explica monseñor Sanz Montes-- este doble gemido nos pone en una actitud de espera, que coincide con lo que el mismo Dios ha querido también asumir: gemir con nosotros.
 
"Efectivamente -añade--, el tercer gemido es para san Pablo el gemido del Espíritu que clama en nosotros: ‘Abba, Padre'. Toda la realidad inacabada de la historia de la humanidad y de la historia personal de cada hombre no concluye fatalmente en la llantina desesperada y estéril de nuestra orfandad, sino en ese grito de Dios con el que su Espíritu nos vuelve a hacer hijos".
 
"Los contemplativos --explica el obispo responsable para la Vida Consagrada-- son los custodios de estos tres gemidos, haciendo suyo el de la historia, el de cada corazón, en una incesante plegaria, y haciendo especialmente suyo el gemido de Dios con el que dar a la Iglesia y a la entera humanidad la filiación y su cobijo".
 
"De este modo interceden ellos --concluye--, los contemplativos, por todos los demás hermanos en la Iglesia. Para esto guardan el silencio y cuidan la soledad, para poder escuchar los tres gemidos junto a la Palabra de Dios y para poderlos testimoniar en la Presencia del Señor".

El folleto para la Jornada, en el que aparece el mensaje de monseñor Sanz Montes, puede descargarse en la página web de la Conferencia Episcopal Española (http://www.conferenciaepiscopal.es).
 
Por Nieves San Martín