España: En la clausura del Congreso Católicos y Vida Pública piden a los políticos coherencia y testimonio cristiano

Ex embajador socialista afirma que ningún partido político puede hacer de la Iglesia 'un enemigo a batir'. Denunciar los actuales acuerdos del Estado español con la Santa Sede está 'fuera de lugar' y evidencia una 'ausencia total de propuestas'

Madrid, (Zenit.org) Iván de Vargas | 768 hits

Este domingo ha concluido el XV Congreso Católicos y Vida Pública que, bajo el titulo “España: Razones para la esperanza”, se ha venido celebrando durante todo el fin de semana en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Una cita anual ineludible para el catolicismo social de este país. Organizado por la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, ha contado con la participación de destacados expertos y profesionales de prestigio del mundo político, económico y social que han ahondado en el tema propuesto desde la perspectiva de la fe y a través de los valores cristianos.

Durante la conferencia de clausura, el ex embajador de España ante la Santa Sede y miembro del partido socialista (PSOE),  Francisco Vázquez, ha reconocido que abrir la polémica sobre los vigentes acuerdos Iglesia-Estado --como pretender hacer su formación política-- está “fuera de lugar”. “Plasma las carencias ideológicas de quienes plantean este salto atrás y su ausencia total de propuestas”, ha enfatizado.

Para el embajador, no existe fundamento para denunciar dichos acuerdos, dado que, “en la España de hoy, la Iglesia  no disfruta de ninguna situación de privilegio”. Además, ha añadido, estos no establecen “ni un tratado ni un contenido diferente a todos los concordatos, tratados y acuerdos que la Iglesia tiene suscritos con una parte de los 180 estados con los que mantiene relaciones”. Por lo tanto, no es comprensible la pretensión de “hacer de la Iglesia un enemigo a batir”, ha subrayado. Y ha lamentado que "quienes así actúan cierran las puertas a la presencia de cristianos en sus filas”.

Otro de los temas tratados ha sido la coherencia esperable del político respecto de sus ideas y creencias. Y, en este punto, el ponente ha pedido que el debate público se construya bajo la premisa del respeto a estas convicciones. En este sentido, ha destacado que “se hace preciso que en las cuestiones fundamentales prevalezca la necesaria irrenunciabilidad a los dictados morales de nuestra conciencia”, ámbito en el que emerge con singular importancia el de la creencia en la “naturaleza trascendental de la vida” y la “defensa” de la misma “desde la concepción hasta la muerte”.

A la pregunta sobre el papel de los católicos en España, el embajador ha considerado que la respuesta “no precisa de grandes disquisiciones”. Es necesario, ha indicado, “actuar conforme a los mandatos evangélicos y seguir las directrices establecidas por la doctrina moral y social de la Iglesia”. Y ha advertido que, “hay que contar con que se presentarán situaciones que nos obligarán a no temer el ser disidentes con la verdad de otros, establecida contra nuestros principios”. En estos casos, “deberemos nadar ‘contracorriente’”.

Por otra parte, ha apuntado que es verdad que “la doctrina de la Iglesia nos da las respuestas”, pero también “los complejos hacen que las más de las veces se calle” o “nos produzca rubor identificarnos como cristianos”.

Por último, ante los numerosos congresistas que abarrotaban el aula magna del CEU, Francisco Vázquez ha incidido sobre los tres principios o pautas de conducta irrenunciables en este tiempo de crisis, es decir: “la participación en la vida pública, la congruencia entre conducta y conciencia, y el testimonio permanente de la condición de católico”. Y ha concluido afirmando que, hoy en día, “participación, congruencia y testimonio” son necesarios “por muchos sinsabores que lleguen a producir”.

Tras la conferencia del ex embajador ante la Santa Sede, el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Madrid, cardenal Antonio María Rouco Varela, ha hecho unas breves consideraciones a colación del título de esta edición: “España: Razones para la Esperanza”. Una de las cuestiones que, a su modo de entender, aún permanecen abiertas es la de la “unidad del político católico en su acción política”. No se trata de inmiscuirse en la unidad de criterio dentro de los partidos, ha explicado el cardenal Rouco, pero sí que haya una consonancia de criterio en torno a temas “básicos” como “el bien común o el Estado”.

Antes el purpurado había recordado cuál es el papel esencial que le compete al católico en la vida pública, que es el de “purificar la razón” por medio de la fe, liberándola así de la “carga” que supone la “mentira del 'no a Dios'”.

Junto al cardenal arzobispo de Madrid, han conformado la mesa de clausura el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), Carlos Romero; el obispo auxiliar de Madrid, Mons. Fidel Herráez; el vicepresidente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Manuel de Soroa; y el director del Congreso Católicos y Vida Pública, Rafael Ortega.