España: Las declaraciones a favor de la Iglesia vuelven a aumentar en 2011

Disminuyó la cantidad ingresada a causa de la crisis

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MADRID, miércoles 15 febrero 2012 (ZENIT.org).- La Iglesia católica en España obtuvo en 2011 un millón de euros menos que el año anterior en concepto de declaración de la renta, aunque el número de contribuyentes que pudieron la cruz en la casilla de la Iglesia volvió a aumentar por quinto año consecutivo. "Son casi 200.000 declaraciones más, pero 1.162.820 euros menos, a causa de la crisis", explicó este miércoles en rueda de prensa el secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan Antonio Martínez Camino.

En la última declaración de la Renta, de 2011, correspondiente al IRPF de 2010, el número de declaraciones con asignación a favor de la Iglesia Católica se incrementó en 194.685. El número total de declaraciones a favor de la Iglesia se ha elevado a 7.454.823. En los últimos cinco años, se ha producido un aumento de casi un millón de declaraciones (exactamente 971.643). Teniendo en cuenta que el 23,8% de las declaraciones que se presentaron fueron conjuntas, se puede estimar que en la pasada primavera más de 9,2 millones de contribuyentes asignaron a favor de la Iglesia Católica.

“Es una reacción muy buena de miles de católicos y personas que sin ser practicantes colaboran con la Iglesia para atender a los necesitados de manera inmediata, no burocrática y cercana", subrayó monseñor Martínez Camino.

Para el obispo, estos datos revelan el respaldo con el que cuenta la Iglesia católica en la sociedad de manera más certera que cualquier encuesta sobre la adscripción religiosa, ya que marcar la casilla de la Iglesia es "una elección efectiva y un dato más sólido y fiable" del apoyo que concita.

Como ya sucedió el año pasado, el impacto de la crisis se ha notado, a nivel general, no sólo en la disminución del número total de declaraciones presentadas, sino también en el monto global de la cuota íntegra, que ha experimentado un descenso muy significativo. También la cantidad global correspondiente a la Iglesia ha sido menor que el año anterior: 248,3 millones de euros, en lugar de los 249,4 del pasado ejercicio (es decir 1.162.820 euros menos). Si la disminución no ha sido aún mayor es gracias al incremento del número de declaraciones, que ha compensado algo el descenso general de las magnitudes mencionadas.

La Conferencia Episcopal Española (CEE) considera que, a pesar del contexto general de crisis económica, los resultados de este ejercicio son positivos y permitirán mantener el sostenimiento de las actividades básicas de la Iglesia en niveles de eficacia y austeridad semejantes a los que han venido siendo habituales hasta ahora. La decisión personal de los contribuyentes a la hora de marcar la casilla seguirá siendo fundamental. Pueden hacerlo o bien sólo para la Iglesia Católica, o bien conjuntamente para la Iglesia Católica y para los llamados “Otros fines sociales”. Ninguna de las dos opciones significa que el contribuyente vaya a tener que pagar más ni que le vayan a devolver menos.

El importante aumento en el número de personas que año tras año deciden asignar a favor de la Iglesia muestra que la percepción real que la sociedad tiene de la Iglesia es positiva. La CEE agradece su colaboración a todos los contribuyentes que han marcado la casilla de la Iglesia Católica en su Declaración de la Renta, en especial a los muchos que lo han hecho por primera vez este año, y recuerda que las otras formas de colaboración al sostenimiento de la Iglesia, como son por ejemplo las colectas o las suscripciones, continúan siendo absolutamente indispensables.

La CEE tiene la intención de seguir trabajando para informar acerca de la labor de la Iglesia y para animar a que, como está sucediendo, sigan siendo cada vez más quienes marquen la X en su Declaración a favor de la Iglesia. Marcar la casilla no cuesta nada y, sin embargo, rinde mucho.

La labor religiosa y espiritual de la Iglesia, ya de por sí de gran significado social, lleva además consigo otras funciones sociales: la enseñanza; la atención integral a los niños, los ancianos, los discapacitados; la acogida de los inmigrantes; la ayuda personal e inmediata a quienes la crisis económica está pone en dificultades; los misioneros en los lugares más pobres de la tierra. Todo ello surge de las vidas entregadas y de la generosidad suscitada en quienes han encontrado su esperanza en la misión de la Iglesia. Con poco dinero, y gracias a la generosidad de millones de personas en todo el mundo, la Iglesia sigue haciendo mucho por tantos que todavía necesitan tanto.