España: San Cristóbal, Jornada de Responsabilidad en el Tráfico

El mensaje de los obispos “Caminos de encuentro” no olvida la JMJ

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MADRID, viernes 8 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Con motivo de la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, que promueve cada año la Iglesia en España alrededor de la fiesta de San Cristóbal, los obispos de la Comisión de Migraciones envían su saludo cordial y un mensaje fraterno de cercanía y esperanza que no olvida el encuentro mundial de jóvenes de Madrid. La Jornada se celebrará este año el domingo 10 de julio.

“La movilidad es un signo característico de nuestro tiempo – afirman en su mensaje los pastores –. Lo constatamos con especial intensidad en estos meses en que, con motivo de las vacaciones veraniegas, se multiplican los desplazamientos hacia los lugares de descanso”.

Reconocen los obispos que los vehículos “son un medio indudable de progreso para acortar distancias, promover intercambios de todo tipo y facilitar encuentros”.

Pero recuerdan que el progreso es siempre ambiguo: “Cuando está desprovisto de los valores que orientan sus fines o cuando se utiliza inadecuadamente, puede volverse contra el hombre”, afirman citando al concilio Vaticano II: “Cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia ha de ser su responsabilidad” (GS. 35).

“Caminos de encuentro” es el eslogan que los prelados han escogido para la Jornada de 2011. Lo han elegido, aseguran, “pensando en los miles de profesionales del volante –transportistas, taxistas, viajantes, repartidores, etc.” que han hecho de las calles y carreteras su lugar de trabajo, y, en general,en todos aquellos que, sin ser conductores profesionales, utilizan de manera habitual el vehículo.

Se confiesan conscientes “del estrés al que algunos os veis sometidos, de la máxima atención que reclama hoy la circulación, de los peligros que conlleva”.

Por ello, invitan “a ver el vehículo y la carretera como instrumentos providenciales a nuestro alcance para acercarnos a los que amamos y nos aman, para aproximar a los hombres y los pueblos, para encontrarnos con el Dios que en su Hijo Jesucristo se ha hecho compañero de camino, como les sucedió a los discípulos que iban a Emaús (Lc 24,13-35), con el Dios que puede hace de nuestros caminos lugares de encuentro con Él, como le sucedió al eunuco etíope (Hch 8, 26-39)”.

En este tiempo de prisas, añaden, “nos viene bien la recomendación de Jesús a los suyos, dicha en un contexto de desasosiego  y despedida: ‘No perdáis la calma’ (Jn 14,1) El tiempo nos lo da Dios, y nos lo da, en general, con abundancia y para nuestro bien y nuestro desarrollo. ¡Qué bella la leyenda que encontramos en algunos llaveros!: ‘Yo conduzco y Tú me guías’”.

Recuerdan que el Pontificio Consejo para los Emigrantes e Itinerantes ha advertido reiteradamente, en sucesivos congresos sobre Pastoral de la Carretera, que las muertes por accidentes son un fenómeno global muy preocupante; tanto, que se lleva la vida de tres mil personas al día, de las que una sexta parte son niños.

Y citan al papa Benedicto XVI, quien ha recordado que “la defensa de la vida exige prudencia en la carretera”, y el Catecismo de la Iglesia Católica advierte que “quienes en estado de embriaguez, o por afición inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras… se hacen gravemente culpables” (n. 2.290).

Hay que felicitarse, afirman, “porque en nuestro país en los últimos años, y muy significativamente en el año pasado, han descendido los accidentes mortales en una proporción muy importante”.

El pasado 11 de mayo se abrió por Naciones Unidas “El Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020”.

Esperemos, dicen los obispos a este respecto, que los resultados sean muy positivos. A ello expresan su deseo de contribuir desde su propia misión eclesial y desde este departamento de la Conferencia Episcopal Española.

El eslogan “Caminos de encuentro” –explican- quiere tener presentes “a los miles de jóvenes que este verano se van a poner en camino para peregrinar hasta Madrid desde los cinco continentes, por medios de transporte y por caminos diferentes, convocados por el papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud. Ellos nos van recordar de manera alegre y clamorosa que todos somos peregrinos, que Jesucristo es el camino que conduce al Padre (cf. Jn 14,6)”.

“Soñemos despiertos y en traje de faena, que es el vestido de la esperanza, en el día venidero en que toda la humanidad se convierta en pregonera, servidora y celebrante del Evangelio de la Vida. Entonces, nuestras carreteras serán en el organismo social, como lo son las arterias en el cuerpo humano, canales por donde discurre la vida llevando solo salud y gozo a todo el tejido de la sociedad”, afirman los pastores.

Se unen “al esfuerzo de los organismos nacionales y provinciales de tráfico y al de todos los que están empeñados en lograr una reducción drástica de los accidentes de tráfico. Es una labor que vale la pena. Implica, en primer lugar, a la conciencia misma de los conductores, pero también a los poderes públicos, a las escuelas de conductores, a las familias, a los medios de comunicación social, a los educadores. Y nos implica, de manera particular, a quienes creemos en el Dios de la Vida”.

Monseñores Ciriaco Benavente, Luis Quinteiro, Xavier Novell y Antonio Dorado piden a Dios que dé a todos los conductores “mano firme y mirada vigilante para llegar a vuestros destinos sin causar daño a nadie y sin que os lo causen, como dice la oración del conductor”.