España: ''Si el gobierno no elimina el supuesto de riesgo psicológico para el aborto, nada cambiará''

Derecho a Vivir urge a reformar la ley de plazos

Madrid, (Zenit.org) Redacción | 1096 hits

Las cifras oficiales de aborto de 2011 en España son las esperadas por la plataforma ciudadana Derecho a Vivir. “Desde 2009, durante la tramitación de la Ley aprobada en 2010, alertamos de que esta legislación iba a ser aún más mortífera que la de 1985 y así ha sido. En 2011, 5.328 vidas más que en 2010 fueron matadas de manera cruel y violenta en el seno materno”, señaló este 22 de diciembre Gádor Joya, portavoz de la plataforma Derecho a Vivir. La cifra es equivalente a la población de ciudades como Jaén, Orense, Lugo, Gerona o Cáceres.

La consecuencia más inmediata es que “si el Gobierno del PP no abandona la idea de recuperar el supuesto psicológico en la nueva ley que ha prometido, nada habrá cambiado”.

Como queda patente en el informe del propio ejecutivo, el 89,58% de los casos registrados se acogen a la petición en las primeras 14 semanas de vida. Porcentaje muy similar al que en años anteriores quedaban sujetos los abortos adscritos al llamado supuesto despenalizador por riesgo psicológico de la madre.

“Desde el primer momento de la tramitación de la ley, denunciamos que sólo se pretendía consolidar el fraude de ley que bajo el coladero legal del riesgo psicológico ya se daba de facto. Ahora ya tenemos la prueba de que el trasvase estadístico por uno y otro concepto es más que evidente”, expone Joya.

A esta circunstancia se suma el hecho de que, lejos de contribuir a un descenso en la cifra, ni las campañas de prevención, ni la instrucción de los adolescentes en materia sexual prevista en la ley, ni la venta indiscriminada y descontrolada de la píldora del día siguiente sirvieron para frenar el aumento del fracaso social del aborto. Por el contrario, más mujeres sufren las consecuencias de haber abortado y con ellas, toda la sociedad padece.

Responsabilidad del gobierno actual

Una vez conocidas las cifras de aborto de 2011, cabe prever que en 2012, sin ningún cambio legal, el aborto haya crecido, en el mejor de los casos, en la misma proporción. En este sentido la doctora Gádor Joya subraya que “el gobierno actual es responsable de no haber cambiado nada y por tanto, responsable de ser el gobierno bajo el que muy probablemente hayamos superado la cifra de 120.000 abortos en un año”.

Se da la circunstancia recurrente, año a año, de que las estadísticas sobre aborto siempre se publican con un retraso injustificado. “Si conocemos estadísticas y datos, mucho más complejos de compilar trimestre a trimestre, como pueden ser los macroeconómicos, no tiene ningún sentido que no podamos conocer las cifras del aborto con igual cadencia”, denunció Joya.

Los gobiernos sucesivos “siempre han tratado de publicar con el menor impacto mediático posible estas cifras, porque son las cifras de la vergüenza y el escándalo”, prosiguió la portavoz de Derecho a Vivir. Este año, en concreto, haciendo coincidir el momento de la publicación con el inicio de las vacaciones de Navidad y la víspera del sorteo de lotería más mediático del año.

Más aún, “el gobierno ha tenido la desfachatez de publicar las cifras el mismo día en que termina el otoño, fecha límite anunciada por el propio ministro de Justicia para la presentación de un proyecto de reforma de la ley del aborto. Gallardón ha mentido reiteradamente en esta cuestión. En este campo, ya hemos comprobado lo que vale su palabra”, añadió la doctora.

Con las cifras conocidas, se sabe con seguridad que España gastó entre 1985 y 2011 cerca de 850 millones de euros --846.495.500 euros, a una media de 500 euros por aborto- en abortar a 1.692.991 de seres humanos.

“Una cifra inasumible para cualquier democracia moderna y de progreso, pero mucho más sangrante en un contexto de crisis como el que vivimos”, señala Derecho a Vivir.

A juicio de la plataforma, “los más beneficiados en todo esto fueron, una vez más los empresarios sin escrúpulos que hacen caja a costa de la vida, la muerte, la angustia y el sufrimiento de los niños que abortan y de sus madres y padres”.