España: Sorprendente número de peregrinos en el monasterio de Santo Toribio

En tres meses de año jubilar, el número total alcanzaba casi los 300.000

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MADRID, 8 agosto (ZENIT.org).- Unas 280.000 personas peregrinaron en los meses de mayo, junio y julio hasta el Monasterio de Santo Toribio, en la diócesis de Santander, con motivo del Año Santo Lebaniego.



Según informa la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española, de estos peregrinos unos 3.000, cada mes, han conseguido la Lebaniega que certifica que han recorrido a pie, a caballo o en bicicleta el difícil camino que separa Santander del Monasterio.

Cada Año Santo Lebaniego son muchos los fieles de toda España y de otras partes del mundo que se acercan hasta el Monasterio de Santo Toribio --situado a tres kilómetros de Potes-- para venerar la reliquia del «Lignum Crucis», según la tradición, el fragmento más grande que se conserva de la Cruz de Cristo, y atravesar la Puerta del Perdón, obteniendo así el Jubileo. Así lo hicieron 80.000 personas en el primer mes del año santo, en mayo. Durante el mes de junio y lo que va de julio el número de peregrinos se ha incrementado hasta los 100.000 al mes, cifra que podría superarse en agosto.

Sin embargo, los datos que más sorprenden al prior del Monasterio de Santo Toribio, Victorio Zabalbogeascoa, es el número de peregrinos, sobre todo jóvenes, que han llegado a pie, a caballo o en bicicleta --entre 2.500 y 3.000 al mes--, pues en el Año Santo Lebaniego no hay tradición de llegar a pie hasta el Monasterio. El enorme apogeo que tuvo en 1999 la peregrinación con motivo del Año Santo Compostelano parece que ha animado a muchos a peregrinar en el 2000 hasta Santo Toribio.

Bula de 1512 del Papa Julio II
El privilegio del Jubileo fue otorgado en el año 1512 por una bula del Papa Julio II, quien puso al Monasterio de Santo Toribio entre los cuatro lugares santos del cristianismo, junto con Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela. Durante cuatro siglos el Jubileo sólo se podía obtener durante una semana, desde el domingo de Santo Toribio hasta el siguiente. Con un plazo tan breve de tiempo, las posibilidades de obtener el Jubileo Lebaniego quedaban bastante reducidas. A pesar de ello, el flujo era constante a lo largo de todo el año. En 1961 el Papa Pablo VI alargó el periodo jubilar a un año entero. Desde entonces, como constata la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española la corriente de peregrinaciones no ha hecho más que crecer.