España: “Un Estado no puede ser relativista en materia religiosa”

Dijo el secretario del Consejo Pontificio Justicia y Paz en Salamanca

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SALAMANCA, jueves, 9 octubre 2008 (ZENIT.org).- Monseñor Giampaolo Crepaldi, secretario del Consejo Pontificio Justicia y Paz, intervino ayer en la inauguración del congreso anual del  Instituto Superior de Estudios Europeos y Derechos Humanos de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), España, que se cierra el 11 de octubre. El tema de este año se centra en Europa.

Para abrir el encuentro, el secretario general del Consejo Justicia y Paz, que patrocina este congreso sobre “Los Derechos Humanos en Europa a los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, monseñor Crepaldi, tituló su ponencia “A Sesenta Años de la Declaración de los Derechos Humanos”.

El representante vaticano inició su intervención presentando dos preguntas a las que luego dió respuesta: ¿Qué visión de persona humana debe sostener el empeño en favor de los derechos humanos? ¿Qué nuevos retos supone para los cristianos hoy respecto a los de hace sesenta años?

El ponente recordó que el magisterio de la Iglesia, cuando habla de derechos humanos, no olvida nunca de fundarlos en Dios y tampoco de arraigarlos en la ley natural.

Aclaró que la ley natural no hay que entenderla de un modo estático, sino como “un diálogo de Dios con el hombre”. La ley natural, dijo, “interpela a nuestra razón y a nuestra libertad porque es fruto de verdad y de libertad, las de Dios”.

Añadió que la dignidad de la persona se conoce no sólo con la inteligencia sino sobre todo con el amor.

Por ello, insistió, “lo derechos fundamentales tienen que ver con la justicia, pero la justicia sola no es suficiente para que se respeten los derechos. La caridad presupone la justicia, que consiste en dar a cada uno lo suyo, pero la idea de justicia presupone a su vez la experiencia de haber recibido más de lo que era mío. Presupone la caridad”.

No hay duda, dijo que “algunos derechos humanos fueron entrevistos incluso sólo desde la razón y  el mismo San Pablo afirma que también los pueblos que no conocen a Cristo tienen la luz de la conciencia inteligente que les guía hacia el bien (Rom. 2, 14-15)”. Pero es también verdad que, “sin un alma religiosa, los derechos humanos, una vez entrevistos e incluso oficialmente reconocidos, pierden vigor y parece que la humanidad no tenga la fuerza  moral para mantenerse fiel”.

A la segunda pregunta,  respondió recordando, en primer lugar, que se puede defender que los derechos humanos requieran una referencia Dios citando al cardenal Joseph Ratzinger, que animó a a los no creyentes a vivir “como si Dios existiera”, proponiéndolo como verdadero criterio de laicidad. “Si la laicidad excluye programáticamente a Dios, se transforma en ideología secularista. Si, en cambio, comprende y acepta que necesita a Dios, al menos como hipótesis, se preserva de las ideologías y mantiene firmes las referencias a los derechos humanos”.

Monseñor Crepaldi concluyó su intervención subrayando que “un Estado que se preocupara de la verdad y el bien no podría ser relativista en materia religiosa. En el decreto conciliar sobre libertad religiosa Dignitatis Humanae, hay una frase que ha sido olvidada pero que habría que estudiar mejor. Hay “un deber moral de los hombres y de las sociedades hacia la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo”.

El Instituto Superior de Estudios Europeos y Derechos Humanos de la UPSA pretende con estos congresos “seguir promoviendo la investigación y dar difusión a este tema, cumpliendo de este modo los objetivos de su creación en 1982”.

Esta nueva actividad se inserta dentro del Master en Estudios Europeos y Derechos Humanos que imparte el Instituto y concretamente está vinculado al IV Módulo: Derechos Humanos en Europa.

Para más información http://www.europa.upsaes/

Nieves San Martín