Estudiantes se reunirán en San Pedro para rezar por la Iglesia

Monseñor Scicluna ofrecerá una reflexión sobre la crisis de los abusos sexuales

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ROMA, miércoles 26 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- A raíz del escándalo de los abusos sexuales en la Iglesia, los laicos han empezado a darse cuenta en las últimas semanas de su función y responsabilidad como miembros del Cuerpo de Cristo en la respuesta a la llamada de Benedicto XVI a la oración.

El 16 de mayo, más de 200.000 se apiñaron en la plaza de San Pedro en el domingo de la Ascensión para rezar y mostrar su apoyo al Papa.

Este sábado marcará un nuevo paso adelante sin precedentes de laicos para responder al escándalo que ha predominado en los titulares de los medios de comunicación durante meses.

Siguiendo la llamada del Santo Padre a la oración y la penitencia, estudiantes y seminaristas de universidades pontificias de Roma han organizado un día de oración y reparación en la Basílica de San Pedro de Roma.

La mañana de reflexión llegará poco antes de concluirse el Año Sacerdotal.

Desde las 10 horas hasta el mediodía, se hará una adoración del Santísimo Sacramento en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro para rezar en este momento concreto por la santificación de los sacerdotes.

El promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Charles Scicluna, dirigirá a los asistentes una meditación del Evangelio de Marcos, seguida de una solemne bendición.

La idea de una mañana de reflexión fue fruto de la oración, la reflexión y la conversación entre los estudiantes.

Respondiendo a la carta que Benedicto XVI envió a la Iglesia en Irlanda en marzo, un grupo de estudiantes afirmaron sentirse interpelados por la petición del Papa de dedicar una atención particular a la adoración eucarística en todas las diócesis para rezar por la curación de los afectados por el escándalo y en reparación por los pecados de abuso.

Entre ellos se encuentran el estudiante de primer curso de seminario Luke de Pulford, de la diócesis de Southwark, en el Reino Unido; y la estudiante Mary Nolan, de la diócesis de Fort Wayne, en Indiana.

“Esto me vino a la mente como respuesta inicial a la carta del Papa a Irlanda; la adoración es un medio para la penitencia y la curación”, declaró Nolan.

Y añadió: “El Santo Padre nos ha pedido especialmente ahora que pidamos la misericordia de Dios y la curación”.

Para la estudiante, “toda esta situación ha manchado el alma de la Iglesia y la oración es la primera acción de los fieles”.

“Muchas personas parece que no entienden la oración como punto de acción, pero lo es -continuó-. La Iglesia está en constante diálogo con Dios y siempre lo ha estado”.

“Si creyéramos un poco más en el poder de la oración, quién sabe lo que podría pasar”, concluyó.

Los estudiantes se mostraron sorprendidos por la recepción de las autoridades vaticanas, especialmente de monseñor Charles Scicluna, que trata casos contra sacerdotes abusadores en la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Él ha sido en gran parte responsable de muchos de los cambios en los procesos de los casos de abusos y en la respuesta a las víctimas. Providencialmente, dio permiso inmediatamente.

Un cuerpo

La celebración de la mañana de reflexión en la Basílica de San Pedro, representativa del corazón de la Iglesia, adquiere un especial significado.

Y los organizadores coinciden en que resulta también significativo que la respuesta a la petición de Benedicto XVI de orar haya llegado de manera espontánea de un laicado activo en Roma, donde un dinámico grupo de fieles católicos llega desde distintos lugares del mundo.

De Pulford explicó que la adoración semanal de reparación por el escándalo en el Venerable Colegio Inglés de Roma ha sido muy efectiva y sanadora.

“Como seminarista y como miembro de la Iglesia, me preocupo por las víctimas del abuso más vil”, confesó.

“No es algo que pueda ignorarse por haber sido cometido por sólo un pequeño número de sacerdotes”, opinó.

“Nos afecta a todos en la Iglesia -continuó-. Somos un cuerpo y sufrimos como un cuerpo. Creo que mucha gente comparte este punto de vista”.

Para el estudiante, lo que él puede hacer para ayudar a la Iglesia es orar: “Esto no es algo que no nos interese, y la oración siempre debería ser central en nuestra respuesta, ésa es la verdadera razón por la que hemos decidido intentar hacer algo”.

“Como seminaristas, todos estamos afectados por esto de una manera especial. Yo siempre he estado rodeado de niños”, dijo De Pulford, que forma parte de una familia de nueve hijos.

“Pero ahora, todo movimiento como seminarista y como futuro sacerdote se toma en consideración con cuidado. De repente, me doy cuenta de cómo podría ser percibido, y esto puede ser debilitante”.

Algunos ven destacable que esta iniciativa provenga de los jóvenes, y tanto Nolan como De Pulford comparten el hecho de que la oración común centrada en la Eucaristía ha sido un faro en sus propias vidas.

“Si eres un joven con fe, conoces tu catecismo porque la gente te está desafiando constantemente, especialmente cuando se trata de cuestiones sobre la enseñanza de la Iglesia en temas de sexualidad y ética médica”.

“El quid no es aplaudir al Papa, sino actuar junto a él. Ésta es la mejor manera de mostrar apoyo”, añadió Nolan.

Y concluyó: “La adoración eucarística enmarca bien nuestra mente, nos da la perspectiva correcta. Sin los sacramentos, todo se convierte en un mitin político”.


[Por Irene Lagan, traducción del inglés por Patricia Navas]