Europa congela un año la subvención a la investigación con embriones humanos

Aplauso del Movimiento para la Vida en Italia

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ROMA, 2 octubre 2002 (ZENIT.org).- El Movimiento para la Vida en Italia ha manifestado en un comunicado difundido este miércoles su satisfacción por la oposición del Gobierno italiano en el seno de la Unión Europea (UE) a la financiación con fondos europeos de la experimentación con embriones humanos.



Esta oposición, explica el documento, «ha tenido como efecto el aplazamiento al 1 de enero de 2004 de la financiación prevista por la Comunidad Europea».

El Consejo de Ministros de la UE aprobó el 30 de septiembre el VI Programa Marco de ayudas a la investigación, que reúne subvenciones por valor de 17.500 millones de euros entre 2002 y 2006, pero excluyó de él hasta finales de 2003 las investigaciones con células madre, a falta de un consenso entre los quince países miembros sobre el uso científico de los embriones humanos.

La presidencia de turno de la UE, Dinamarca, propuso finalmente la fórmula de una moratoria para salir del atolladero que dividía a los Estados miembros.

El Reino Unido y Suecia encabezaron la tendencia más favorable al uso de las células madre embrionarias. Se les opusieron Alemania, Austria, Italia, Irlanda y Portugal, que reclamaron normas éticas más claras antes de empezar a dar dinero público europeo para estos experimentos.

La decisión, sin embargo, admite financiar investigaciones nacionales con células madre embrionarias que ya estén aisladas y conservadas en bancos de células. Estos proyectos autorizados deberán ser sometidos a un comité regulador. Reino Unido y Suecia son los únicos que han autorizado esta línea de investigación.

Países como Alemania y Francia han recurrido a la importación de células madre de países terceros, para mantener este tipo de investigaciones.

El comisario europeo de Investigación, Philippe Busquin, anunció que los quince países miembros volverán a abordar esta cuestión la próxima primavera. La Comisión Europea será la encargada de elaborar un informe y de convocar, previsiblemente para septiembre de 2003, un seminario en el que también participarán miembros del Parlamento Europeo y del Consejo.

El presidente del Movimiento para la Vida, Carlo Casini, quien firma el comunicado, comenta que «es positivo el hecho de que la financiación haya quedado subordinada a la celebración de un seminario de las instituciones europeas sobre la bioética».

Ahora bien, añade, «preocupa el que la Comisión Europea, anticipando los resultados del seminario, haya anunciado una propuesta que fija las líneas directivas para la financiación comunitaria» a proyectos que utilizan células madre embrionarias humanas.

En este sentido, el Movimiento para la Vida confirma que, «si Europa quisiera ser coherente con su historia y su alma racional, el primer deber ético debería ser el de preguntarse si el hombre al inicio de su existencia puede ser considerado como algo que puede ser destruido».

«Dar una respuesta a esta pregunta es el presupuesto indispensable para tomar decisiones sobre la experimentación con embriones. De hecho, si el embrión es un sujeto y no una cosa, entonces no puede ser tratado como un medio para alcanzar otros fines, aunque sean nobles», afirma el comunicado.

Por este motivo, concluye Casini, «es de desear que el anunciado seminario de bioética se plantee ante todo esta cuestión».