Europa: Obispos piden visión política a largo plazo para superar la crisis

Abogan por una comunidad de solidaridad y responsabilidad

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BRUSELAS, miércoles 2 noviembre 2011 (ZENIT.org).- En medio de la crisis financiera de la Eurozona, los obispos de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Comunidad Europea (COMECE) hacen un llamamiento a la Unión Europea y a sus ciudadanos de abstenerse de culpar a unos y a otros; en vez de eso, se debe asumir la corresponsabilidad en la búsqueda de soluciones. Hacen un llamamiento a los líderes europeos para que adopten una perspectiva a largo plazo para superar la crisis.

Son los principales mensajes de la Asamblea Plenaria de Otoño de la COMECE, que tuvo lugar del 26 al 28 de octubre de 2011 en Bruselas y que estaba dedicada a “la crisis financiera y el futuro de la integración europea”.

Los obispos escucharon a varios especialistas de este tema complicado. Peter Wagner, de la Comisión Europea, presentó la misión de la recientemente creada Task Force para Grecia. Lans Bovenberg, de la universidad de Tilburg; Emmanuel van der Mensbrugghe, director de la oficina del Fondo Monetario Internacional en Europa, y Jean-Pierre Jouyet, presidente de la Autoridad francesa de los Mercados Financieros, presentaron su punto de vista sobre las causas económicas y políticas de la crisis de deuda en Europa.

Las causas de la crisis son estructurales y están enraizadas principalmente en las elecciones a corto plazo de las últimas décadas y muy a menudo motivadas por razones electorales y políticas. Estas elecciones reflejan comportamientos individuales del consumismo financiado por los créditos. En la situación actual, la cultura de la culpa no lleva a ninguna parte. Los europeos deberían estar unidos y ser solidarios para poder superar la crisis actual. Esta no significa necesariamente el declive: sino que puede significar una oportunidad de renovación.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, presentó ante los obispos de la COMECE los resultados de la cumbre europea, que comenzó el 26 de octubre.

Los obispos acogieron este resultado como una respuesta a la crisis inmediata. Sabiendo, sin embargo, que las soluciones técnicas y a corto plazo serán insuficientes. Por esto, destacaron la necesidad de una visión a largo plazo con respecto a las instituciones europeas y el modelo social y económico que promueven. Los intereses de las generaciones más jóvenes, que podrían ser las víctimas de la crisis, deben ser tomados en consideración.

Los obispos están convencidos de que la Iglesia puede ser una fuerza para la cohesión y la esperanza dentro de las sociedades europeas, que están amenazadas por el populismo y la división. Las raíces más importantes de la presente crisis son morales y espirituales. El relativismo moral está cambiando el sentido de la responsabilidad personal y colectiva y el sentido del bien común a largo plazo. A través de sus servicios sociales, las Iglesias ayudan a los más débiles de la sociedad; promueven la dignidad humana y el bien común frente a las tendencias individualistas.

Los obispos de la COMECE también realizaron una declaración sobre la Economía Social de Mercado, un término que ha sido insertado en el Tratado de la Unión Europea con el Tratado de Lisboa.

La declaración, titulada “Una comunidad europea de Solidaridad y Responsabilidad”, se publicará en diversas lenguas a principios de enero de 2012.