Europeizar Europa, la actualidad de san Benito recogida en un libro

Presentado en la sede del Parlamento Europeo

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ESTRASBURGO, jueves, 9 diciembre 2004 (ZENIT.org).- En pleno debate sobre el concepto de laicidad en Europa, se ha presentado en la sede del Parlamento Europeo un libro en el que presenta la aportación de san Benito (480-547) y de los benedictinos al humanismo europeo.



La presentación del volumen cuyo título es «San Benito, el primer europeo» («Saint Benedict the first European»), escrito por la investigadora polaca Ludmilla Grygiel, fue presentado por iniciativa de la Fundación de Subiaco «Vida y Familia» con motivo de la proclamación del 140 aniversario de la proclamación de san Benito como patrono de Europa.

Durante la presentación, la señora Grygiel recordó que «la época posterior a la antigüedad en la que vivió san Benito, tiene muchos rasgos parecidos a los de la postmodernidad».

«La actual crisis europea --explicó--, no se debe tanto a las dificultades económicas o divergencias políticas, cuanto a la crisis de identidad de los europeos, causada por el olvido de la propia proveniencia cultural, y el rechazo de la propia genealogía».

Según la escritora, «san Benito nos lleva a una esfera que precede a la política y la trasciende, es decir a la cultura; nos recuerda la primordial unidad cultural de Europa».

«Con amorosa solicitud, se preocupaba del desarrollo integral del hombre con el pleno respeto de su dignidad y de sus derechos divinos», subrayó en el acto de presentación, determinando de este modo «el carácter peculiar de la cultura europea, cuyo centro será la persona humana».

La escritora polaca precisó que, gracias a san Benito, empezó a afirmarse el fenómeno típico del cristianismo occidental, la separación entre trono y altar. Al mismo tiempo, el fundador del monaquismo europeo inspiró la formulación de la política como servicio al bien de cada persona y del bien común.

Por esto, «la cristianización de Europa coincide con el proceso de humanización de la política y de la legislación que se nutren de los fundamentales valores cristianos».

«Junto a la nueva evangelización se debería dar curso a la nueva europeización de Europa, inspirada en lo que era al inicio», concluyó Grygiel.