Evangelización en Asia, los laicos en primera fila. El papa ha despertado interés

Entrevista al cardenal Filoni en la presentación del libro 'Un Cristiano en la Corte de Ming'

Roma, (Zenit.org) Salvatore Cernuzio | 857 hits

Desde Juan Pablo II, a Benedicto XVI y Francisco, ha estado siempre entre las prioridades del pontificado de los tres últimos papas la realización de una nueva y verdadera evangelización en Asia.

La brecha en el gran continente ya fue abierta hace más de 400 años, por la obra del jesuita misionero italiano, padre Matteo Ricci. A su lado estaba "el amigo" Xu Guangqi, laico chino convertido al cristianismo, hombre de fe, política y cultura, que vivió para ser honesto y murió pobre. La figura medio desconocida del "doctor Paulus" - como le llamaban los jesuitas sus contemporáneos - revive ahora en Un cristiano en la corte de Ming, volumen de Elisa Giunpiero, presentado ayer en la Radio Vaticana, por el cardenal Fernado Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; acompañado por el padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano; además de Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio  y el profesor Ren Yanli, miembro de la Academia China de las Ciencias Sociales. 

Gracias a la amistad entre el misionero italiano y el laico chino -se han mostrado de acuerdo todos los relatores- los confines entre oriente y occidente se abrieron, comenzando un intercambio crucial de fe, ciencia, cultura, comunicación del Evangelio y sabiduría lingüística, en esa dimensión de la "cultura del encuentro" deseada por el papa Francisco. En la espera de la beatificación, quizá común, del padre Ricci y Xu Guanggi, su ejemplo se convierte en modelo para las relaciones "triangulares" entre oriente, occidente e Iglesia católica. Relaciones que, en los últimos tiempos, han encontrado una nueva vida. Lo ha declarado el cardenal Filoni, que, en el marco encuentro, ha concedido a ZENIT y a otros colegas de la prensa algunas declraciones.

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Eminencia, ¿en qué punto está hoy el diálogo entre la Iglesia y Asia?

-- Card. Filoni: El beato Juan Pablo II, cuando convocó el Sínodo, ya había visto que Asía se habría convertido -no solo por una cuestión industrial, comercial- en el lugar donde la Iglesia debía centrar sus faros. (...) No es solamente que occidente que va hacia Asia, sino que la misma Asía toma conciencia de su riqueza. He estado recientemente en Coreo y he apreciado que los laicos afirmen que la presencia del Evangelio no vino porque lo hayan traído los misioneros, sino porque ellos mismos, estudiando y viendo, han pedido que el Evangelio llegase hasta allí.

¿Qué efecto está teniendo el pontificado del papa Francisco en Asia?
-- Card. Filoni: Inicialmente, el nuevo pontífice ha suscitado una enorme curiosidad. Todos se preguntaban quién era. Ya desde el principio, desde los primeros acontecimientos, ha demostrado como si fuese más allá de la los límites de Roma. A través de Francisco, todos han notad que la Iglesia está respirando  un aire nuevo y una nueva dimensión. Y esto suscita interés, también entusiasmo. El hecho mismo que los obispos, los representantes de la República pidan que "el papa venga entre nosotros", quiere decir que se está creando, en torno a él, también en estas iglesias, lejanas respecto a Roma, un gran expectativa positiva.

La situación de los fieles en China no es fácil: entre la iglesia patriótica y la del silencio...

--Card. Filoni: Desde hace un año no ha habido un verdadero diálogo sino un estudio. Mi intervención del 25 de octubre de 2012, realizado cinco años después de la carta de Benedicto XVI a los católicos chinos, ha planteado el nuevo liderazgo que eventualmente puede relacionarse con la Santa Sede. Nosotros hemos aclarado nuestro punto de vista, ellos han estudiado, están estudiando. Esperemos que llegue ahora el momento en el que se pueda retomar el diálogo.

China era una prioridad del pontificado de Benedicto XVI. ¿Puede serlo también para la Iglesia de Francisco?

--Card. Filoni: No es que puede serlo, ya lo es.

Son muchos lo movimiento que están trabajando para favorecer la evangelización en el gran continente. ¿Qué podemos esperar de este punto de vista?

Card. Filoni: Sin duda, desde el Concilio Vaticano II, el laicado ha asumido un rol extraordinario en la evangelización. No por casualidad en el Ángelus del domingo pasado, el santo padre al hablar de la Jornada Mundial de las Misiones, habló de una mujer ejemplar que no era una religiosa o una monja sino una laica. Por tanto, todos lo movimientos -sobre todo los que han nacido después del Concilio- tienen y deben tener una perspectiva misionera. Nosotros creemos que esto es un aspecto nuevo que puede contribuir teniendo en cuenta que los misioneros en sentido tradicional disminuyen desde un punto de vista vocacional, mientras aumenta exponencialmente los que se comprometen con la misión. Entre estos me viene a la mente el Camino Neocatecumental, el Movimiento de los Focolares, Comunión y Liberación. Todos lo movimientos que están teniendo un rol que nosotros de Propaganda Fide consideramos muy útil y necesario para la evangelización en Asia.