Exculpados los religiosos acusados del robo de las joyas de la Virgen de Copacabana

El secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana lamenta que personas inocentes han sido perseguidas, calumniadas, detenidas y cauteladas injustamente

Roma, (Zenit.org) Redacción | 1166 hits

En abril del 2013 fueron robadas algunas joyas de la Virgen de Copacabana en Bolivia. Durante el proceso penal fueron procesadas varias personas, entre ellas religiosos católicos a cargo del Santuario de Copacabana. Más de un año después, se ha dado a conocer el resultado de la investigación, realizada bajo la dirección funcional del Ministerio Público, estableciendo que "no existe responsabilidad alguna en los religiosos católicos y que no existen suficientes elementos de prueba para enjuiciar a los otros procesados".

El 25 de abril de 2013, el padre René Vargas, rector del Santuario de Copacabana; el padre Elvio Frías, maestro de los estudiantes franciscanos; el hermano Lorenzo Vabkerti, ecónomo de la Fraternidad del Santuario, y el sacristán Lázaro Pomacusi, fueron detenidos bajo sospecha de haber robado las joyas en el Santuario de Copacabana.

Al conocerse la noticia de la exculpación de los religiosos, monseñor Eugenio Scarpellini, obispo de la Diócesis de El Alto y secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana ha emitido un comunicado en el que reconocen "el trabajo investigativo final realizado por el Ministerio Público" y "la valentía de hacer prevalecer la verdad frente a las presiones y amenazas existentes".

Asimismo, han querido denunciar públicamente "la presión social que ha existido desde el primer momento en este caso, que definitivamente han afectado las primeras actuaciones investigativas, que siempre son las más importantes, dejándonos hoy sin posibilidades de resolver quiénes son los verdaderos autores del robo, así como el destino de los objetos sustraídos". Al respecto, monseñor Scarpellini, afirma que "las presiones psicológicas, las amenazas y los hechos de violencia perpetrados por personas, movidas por intereses personales y por sobresalir a nivel de organizaciones de base, han contaminado las pruebas y el procedimiento investigativo induciendo también al personal a cargo del mismo ir, casi exclusivamente, en contra de los religiosos".

Por otro lado, en el comunicado, el prelado observa que se han visto afectados derechos fundamentales de personas, "que siendo inocentes, han sido perseguidas, calumniadas constantemente en los medios de comunicación local, detenidas y cauteladas injustamente, con un daño moral irreversible". Y por ello, piden a los religiosos y fieles que "reconozcan en estas 'señales' el sacrificio que conlleva el camino de la fe. No desfallezcan porque el amor del Padre está siempre con nosotros y nos anima a seguir adelante".

Finalmente, lamentan una vez más que "la administración de la justicia en nuestro país no haya podido resolver un caso que ha herido tan hondamente el patrimonio cultural y el sentimiento religioso del pueblo". Además, confían en que "esta experiencia sirva, al menos, para tomar conciencia de la necesidad de una profunda y verdadera reestructuración del sistema judicial en Bolivia".