Existe el arte cristiano y el no cristiano, más allá de la fe del autor

Entrevista a Alessio Geretti, a cargo de eventos artísticos en el Año de la Fe

| 1256 hits

Por H. Sergio Mora

ROMA, domingo 15 diciembre 2012 (ZENIT.org).- El arte permite a todos medirse ante el mensaje de la revelación cristiana. La belleza es un antídoto al gris de nuestros días porque permite maravillarnos delante de las cosas. No es automático que ser creyente genere formas eficaces para transmitir el potencial de gracia que se quiere comunicar. Puede ser que alguien diga cosas a través de un arte que coincide con el evangelio, mismo sin darse cuenta. Estar en este mundo es un privilegio y tenemos necesidad de recuperar la conciencia de esto.

Lo indicó el responsable de los eventos de arte del Año de la Fe Alessio Geretti, italiano de la región alpina de Friuli, director del comité de San Floriano de Ilegio. Esta población con menos de cuatrocientos habitantes, donde reside y trabaja como sacerdote, entró en una aventura excepcional: realizar grandes exposiciones de carácter nacional e internacional.

Con motivo del Año de la Fe, está expuesto hasta el 10 de febrero en la Galería Borghese de esta ciudad, el famoso cuadro de la Anunciación pintado por Fray Angélico.

La pintura que normalmente se encuentra en la ciudad de Cortona fue expuesta el 11 de diciembre cerca de la tumba del autor, en el lado izquierdo de la iglesia romana de Santa María sopra Minerva, iglesia en la cual se encuentra un altar en honor de la patrona de América, santa Rosa de Lima.

Con este motivo el comité de dicha comunidad de montaña organizó un concierto --la misa en si bemol de Juan Sebastián Bach- interpretado por una orquesta que vino desde Hungría y por el coro de la región italiana Friuli-Venezia-Giulia.

A continuación compartimos con nuestros lectores la entrevista que don Geretti concedió a ZENIT.

¿Por qué han organizado un evento de este tipo?

--Don Alessio: Nos parece importante que además de las celebraciones litúrgicas y los momentos de catequesis, haya una contribución cultural en el Año de la Fe, para creyentes, no creyentes y diversamente creyentes, estimulados por el lenguaje de la belleza, en este caso musical y pictórica. Así es posible medirse con el mensaje que trae la revelación cristiana, mismo para quienes no tienen el don de la fe es extremamente importante.

Pueden existir cristianos con actitudes no cristianas y viceversa. ¿En el arte puede suceder esto? ¿Hay un arte más cristiano que otro?

--Don Alessio: Sí, seguramente. El que tenemos aquí delante nuestro, del beato Angélico, lo es desde todos los puntos de vista: el estilo del autor, la actitud espiritual con la que realiza sus obras, el sujeto que elige, la intención, la colocación y misión original de la obra. Son todas expresiones perfecta de la fe en acto.

En otros casos puede ser que un artista no tenga el don de la fe, pero que logre decir algo, y de quien el Espíritu Santo se ha servido. En otros casos un artista creyente podría haber realizado obras de decadente fuerza espiritual. No es automático que ser creyentes genere formas eficaces para transmitir el potencial de la gracia que se quiere comunicar. Puede ser que alguien diga algo con el arte que coincide con el evangelio, mismo sin darse cuenta. En este sentido existen en la historia del arte, páginas por así decir cristianas mismo si nacidas fuera del contexto.

¿Podría ejemplificarnos esto?

--Don Alessio: Una buena parte del arte del siglo XX, mismo si no es religiosa, manifiesta la inquietud del ser humano que no sabe más por qué está en este mundo y que existe después de la materia, si bien intuye que debe existir algo para que la vida tenga sentido. El abstractismo, la disolución de las formas, la búsqueda del más allá que se manifiesta, incluso cortando las telas o rompiendo los esquemas clásicos, manifiestan como un grito que la cultura del hombre occidental del siglo XX tenía necesidad de Dios, mismo si desconfiaba de las religiones a las cuales se había acostumbrado. Esto coincide, a decir poco, con la introducción del evangelio.

¿Por qué el hombre de hoy tiene tanta necesidad de la belleza?

--Don Alessio: El hombre siempre ha necesitado de la belleza, si bien hoy de manera particular porque sumergido --a veces culpablemente, si bien otras como víctima-- del ruido y la prisa que le impiden degustar la belleza de la vida.

¿Cuál es el antídoto para el gris contemporáneo?

--Don Alessio: El antídoto a todo esto es el silencio y la belleza. Porque la belleza nos permite encontrar el maravillarse por las cosas. A veces un cuadro de una naturaleza muerta pintada por la mano genial de Caravaggio, nos permite sorprendernos de algunas frutas que entretanto tenemos todos los días sobre la mesa pero que no nos tocan más el corazón, mientras que darse cuenta de las cosas, que estar en este mundo es un privilegio que tenemos necesidad de recuperar. La belleza además nos conforta. Vivir en lo feo y lo gris nos provoca tristeza y mal humor, vivir en lo bello nos da coraje y nos sostiene en la esperanza. Por ello la necesitamos. Además tenemos necesidad de algo que no sea exterioridad ni decoración, sino que nos toque nuevamente el corazón.

¿Demasiadas solicitaciones externas?

--Don Alessio: Estamos un poco aburridos y un poco asqueados --para citar los títulos de dos grandes novelas del siglo XX: 'El aburrimiento' y 'La náusea'- por una obsesión y un asedio de formas que nos acechan para urgir exteriormente a nuestros sentidos, sobreexcitándolos. Y tenemos necesidad en cambio, de formas que hablen al espíritu, reordenando el afecto y la sensualidad. Por esto el cuadro, de un lado muy abstracto, y la música y el arte cristiana de otra, ejercitan una fascinación casi invencible en el hombre de hoy, no obstante se lo considere postcristiano.