Experto alerta del «salto ideológico» en el fundamentalismo islámico

Declaraciones del profesor Zannini, del Instituto Pontificio de Estudios Árabes e Islámicos

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ROMA, lunes, 27 septiembre 2004 (ZENIT.org).- Para Francesco Zannini, profesor en el Instituto Pontificio de Estudios Árabes e Islámicos, actualmente se asiste a un «salto ideológico» del «fundamentalismo islámico, de grupos extremistas y terroristas» según el cual la figura del enemigo es todo Occidente.



En opinión del experto, las últimas decapitaciones «en directo» de rehenes occidentales en Irak, obedecen a un intento de «poner de rodillas a Occidente».

Si bien la decapitación «existe en la historia del islam», «decapitar no es un castigo previsto por las reglas islámicas»: «estaba tal vez previsto en el pasado, pero no es un castigo específico, y sobre todo no es específico para los enemigos», explicó a la agencia del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras «AsiaNews».

«Hay textos que ordenan matar a los enemigos del islam, pero no ordenan cortar la cabeza. El Corán no habla de ello. Y menos los “hadith” (los dichos del profeta)», prosigue el profesor de árabe e islamística.

De ahí que, en su opinión, «la elección de la decapitación y el uso de los medios de comunicación para difundir las imágenes se realice para atraer la atención y amenazar» y «poner de rodillas a Occidente» golpeando «la psicología de masas».

Incluso en casos como la matanza en la escuela de Beslán (Osetia del Norte) o el reciente secuestro de las dos cooperantes italianas –Simona Torretta y Simona Pari--, por citar dos ejemplos, «los terroristas están yendo contra toda normativa tradicional».

Y es que, aclara el profesor Zannini, «el asesinato de las mujeres está explícitamente condenado por los textos islámicos. Los “hadith” más ciertos dicen que no se puede matar a las mujeres, los niños, el monje, incluso el campesino que trabaja, ni siquiera a los muchachos en edad militar que no estén en tal actividad».

«Pero estos terroristas han dado un salto ideológico: han redefinido la figura del “enemigo”», alerta.

«Para el fundamentalismo, para los grupos extremistas y los terroristas, el enemigo se ha convertido en todo Occidente en cuanto tal», de forma que «todo occidental, incluso un niño, es alguien que “ataca al islam”, es un militante que quiere destruir el islam y como tal hay que aniquilarlo», constata.

Según Zannini, se trata de «un marco ideológico que justifica la Yihad total», si bien es cierto que en Irak «los que matan pueden ser musulmanes, pero también ateos que usan la careta del islam o algún servicio secreto».

Ante este panorama, los propios musulmanes «están estupefactos», admite el profesor del PISAI: «Se sienten ante algo inaudito y nuevo», y aunque recuerdan «las luchas del pasado» están «asombrados por lo que está ocurriendo hoy».

«Un amigo mío musulmán de Bangladesh, un intelectual, me ha confiado atemorizado que hay que potenciar urgentemente la educación en los ideales entre los jóvenes, porque de otra forma nos encaminamos hacia un futuro de tinieblas», revela el profesor Zannini.

«Hasta algunos Hermanos Musulmanes en Egipto nos han confesado su estupor. Los Hermanos Musulmanes ven que los terroristas iraquíes en parte se guían en su ideología, pero ellos mismos creen que “hacen mala publicidad del islam”», concluye.