Expertos reflexionarán sobre los ángeles de los presbíteros y de la Iglesia

En el sexto encuentro nacional de angeología, en Italia el 1 y 2 de junio

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CAMPAGNA, jueves 27 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- La sexta edición del Encuentro nacional de Angelogía se celebra en la localidad italiana de Campagna los días 1 y 2 de junio sobre el tema Los Ángeles de los Presbíteros y de la Iglesia.

Promovido y organizado por la Asociación de la Milicia de San Miguel Arcángel, entre los ponentes se encuentran teólogos de fama internacional y nombres influyentes como el periodista y escritor Renzo Allegri y monseñor Giuseppe Del Ton, fundador de la Milicia junto con el padre Carlo Egger.

El principal animador de esta iniciativa es don Marcello Stanzione, que refundó la Asociación de la Milicia de San Miguel Arcángel en 2002.

Entrevistado por ZENIT, don Marcello Stanzione afirma: “Por gracia de Dios, cada vez cobramos más fuerza y en los congresos anuales hay más de doscientas personas. Unas 1.200 están siempre vinculadas a nuestra web”.

“El Padre Pío se lamentaba afirmando que era necesario difundir cada vez más la devoción a las huestes angélicas -recuerda-. Y yo, aun en mi pequeñez, quiero llevar adelante esta enseñanza suya”.

“Soy un simple cura rural”, afirma, con sincera modestia, don Marcello Stanzione. Palabras que parece confirmar su aspecto macizo, encerrado en la tradicional sotana, y el ambiente que le rodea, en la abadía de Santa María la Nueva en Campagna, de la que es párroco desde 1991.

Un lugar venerado desde siempre por los campagnesi, pero que hoy, gracias a su compromiso, se ha convertido en uno de los puntos de referencia para miles de fieles, no sólo italianos, devotos del culto a los ángeles.

Don Marcello, de origen salernitano, ha logrado revitalizar una devoción que parecía desvanecerse, demasiado rápidamente relegada a un cajón, empujada por el viento de las utopías del postconcilio.

“Mi interés por los ángeles nació por casualidad, hace unos veinte años -explica-. Estaba de peregrinación en San Giovanni Rotondo, hospedado en la casa de las Hermanas Pías Operarias de San José, llamadas a Puglia por el propio Padre Pío de Pietrelcina.

Allí conocí a una señora que tenía un libro Oraciones a los ángeles custodios. El título despertó mi curiosidad y le pedí que me lo prestara”.

“La lectura me turbó profundamente, me encendí de indignación porque ligaba”, continúa, “la figura de los ángeles a los astros y los planetas...”.

“Era magia y no espiritualidad, una publicación teológicamente incorrecta, publicada para captar a personas, como la pobre mujer en San Giovanni Rotondo para ayudar a su marido aceptado en la Casa Alivio del Sufrimiento, en crisis, en búsqueda de esperanza, de algo a lo que agarrarse”.

Fue entonces cuando nació en el sacerdote el fuertísimo deseo de hacer redescubrir a los fieles la fuerza espiritual de las figuras angélicas y, sobre todo, de dar la justa importancia a la función que realizan en la doctrina católica.

Don Marcello precisa: “Soy un angelólogo autodidacta, no tengo la formación de teólogo dogmático”.

“Mi currículum académico ha seguido distintos caminos: incluye, de hecho, la licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia de Nápoles, la diplomatura en Doctrina Social de la Iglesia en la Lateranense y la asistencia a cursos de Catequética, Espiritualidad y Grafología en diversas universidades pontificias de Roma”.

Años y años de estudio por la necesidad de hacer entender que la angelogía, junto con la demonología, es algo serio en lo que se han comprometido durante siglos estudiosos de élite.

“Muchos olvidan hoy que es una rama de la teología y que está relacionada con la demonología -destacó-. No se puede hablar del diablo si no se conoce a los ángeles”.

Los inicios fueron duros. “El Concilio Vaticano II tiene grandísimos e indudables méritos; lamentablemente, una lectura desviada y parcial ha hecho que después del Concilio se haya puesto en duda la existencia no sólo de los ángeles sino también del purgatorio y del demonio”.

Una elección, realizada quizás para no obstaculizar el diálogo con los protestantes, que ha alejado, sin embargo, a muchísimas personas de la Iglesia, empujando a numerosos sacerdotes y fieles, por pura obediencia a la jerarquía, a trabajar para que cultos que estaban desde siempre en el centro de la religiosidad, sobre todo la popular, no se dejaran en el desván.

“Se nace para servir a los proyectos del Señor”, afirma sonriendo el sacerdote, “y yo me he puesto al servicio de Dios”.

El lugar escogido es la amada parroquia de Campagna: “Fui destinado aquí pocos meses después de la ordenación sacerdotal y me siento ya parte del territorio y de la gente”, asegura.

“Se puede decir que aquí nació y se desarrolló el movimiento angélico que atrae una gran atención también debido a algunos programas televisivos”, explica.

“Es una pena -añade- que no todos afronten con seriedad y respeto teológico el fenómeno, prefiriendo recurrir a fáciles efectos espectaculares”.

“Hay que reaccionar; hay teólogos que casi se avergüenzan de hablar de los ángeles, cuando el magisterio católico nunca ha alimentado dudas”.

Paso a paso, don Marcello, ha conquistado una seriedad y credibilidad reconocida internacionalmente, natural epílogo de una intensa y sentida actividad que protagoniza, en Italia y en el exterior, en congresos, conferencias, publicaciones de libros y programas de televisión.

“Buena parte del mes de mayo -explica- estaré fuera de mi parroquia porque me he comprometido en una serie de encuentros en varias ciudades italianas y suizas, como Mantúa, Trieste, Turín, Lugano y Locarno.

El 19 estuvo también en Salerno y el 14 en Potenza, donde habló sobre la mística italiana Natuzza Evolo y los ángeles, tema que aparece en su último libro.

El número treinta de una larga serie de volúmenes editados por importantes casas editoriales se centra en la relación que venerados santos como el Padre Pío y santa Faustina Kowalska tuvieron con las figuras angélicas o en el culto a los santos arcángeles Gabriel y Miguel.

A éste último está dedicada la clase Oasis en torno a la iglesia. Inmersa en la naturaleza, es el lugar adaptado a la meditación, al refresco del espíritu y al descubrimiento de las muchas bellezas naturales y artísticas de la provincia de Salerno.

Oasis está acompañada por el Centro de Angelología, la biblioteca, el centro de documentación y la muestra permanente sobre la devoción a los ángeles.

Allí, estampas, estatuas y reproducciones de obras famosas guían a los visitantes -entre ellos numerosos escolares- en el descubrimiento de esas entidades, seguramente no bien conocidas pero instintivamente amadas a las que se dirige con ingenua confianza.

Don Marcello es un apasionado defensor del ángel de la guarda. O mejor, de los ángeles de la guarda, ya que para algunos teólogos toda persona tiene más de uno como protección. Para venerar sin fanatismos, como obedientes hijos de la Iglesia.

“Se manifiestan en la interioridad. No todos tienen el carisma del Padre Pío, de Natuzza, de santa Faustina o de santa Maria Francesca delle Cinque Piaghe - la copatrona de Nápoles fallecida en 1791 a la que dedicaré mi próximo libro-, que veían y hablaban con ellos”.

“Hago mía la afirmación de santo Tomás, que consideraba la influencia angélica en todo lo bueno dado por Dios”, señala.

Mientras habla, don Marcello ofrece una tarjeta. “Hay que enviarla a Su Santidad Benedicto XVI. Es una petición para convocar un año en honor al arcángel san Miguel y reinstaurar, después de la Misa, la invocación de León XIII al Príncipe de las Milicias Celestes, recomendada también por el Siervo de Dios Juan Pablo II”.

“Él puede todo” y don Marcello saluda confiándose a su protección.

[Por Alfonso Sarno, traducción del italiano por Patricia Navas]