Falcó, una inesperada conversión tras leer la Biblia

Hija de una famosa y un marqués, hermana de Julio (Jr.) y Enrique Iglesias

Madrid, (Zenit.org) Nieves San Martín | 3409 hits

Narra con naturalidad y sencillez su conversión. Tiene la dulzura de sus ancestros filipinos maternos. En las jornadas “Católicos y Vida Pública”, Tamara Falcó, hija de Isabel Preysler –casada tres veces--, y del marqués de Grignon, contó su encuentro con Jesucristo. Licenciada en comunicación por la Universidad de Boston y máster en marketing de moda, su famosa familia es habitual de las revistas de papel cuché.

Protagonista de un reality show --We love Tamara, en Cosmopolitan TV,  treintañera, dice con desarmante naturalidad que el Señor crece día a día en su interior. A la pregunta de si es feliz, responde: “Estoy en camino, en proceso de salvación. Necesito tiempo de paz y de oración. La plenitud la alcanzaré cuando llegue al cielo”.

Fue entrevistada en Bilbao, por Koldo Domínguez, en el encuentro de católicos y vida pública. “Tiene un pasado de fama, glamour, revistas del corazón”, dice el entrevistador: “No son cosas opuestas –responde Tamara--. Todo el que se bautiza es hijo de Dios y hay dos tipos de pobreza: la material y la espiritual. Yo no tenía pobreza material pero sí espiritual. Es erróneo pensar que Dios no quiere a la gente rica. Puedes ser muy pobre y estar todo el día empeñado en conseguir riquezas o puedes ser muy rico y no darle importancia. Lo esencial es ver dónde está puesto tu corazón”.

¿Qué tenía de malo su modo de vida anterior?
--La ausencia de Dios. Jesús resume todo en dos mandamientos: ‘Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo’. Creo que es imposible amar al prójimo si no amas a Dios primero. Sin esos dos cimientos, mi vida se basaba en buscar superarme en el trabajo, ganar más dinero, tener cosas materiales, los novios más estupendos...”.

¿Y no era feliz?
--El Señor me dejó que yo tuviera todas esas cosas y que descubriera el vacío. Lo tenía todo y a la vez era infeliz y estaba insatisfecha. El mundo no te puede ofrecer lo que Dios te da. Pero Él nos ha puesto en el mundo y somos seres materiales, así que una cosa no quita la otra.

Lo suyo sí que fue una caída del caballo, como san Pablo. ¿Le dieron miedo esas nuevas sensaciones?
--Todo lo contrario. En el momento en el que empiezo a leer la Biblia me encuentro mejor. Estaba sedienta y alguien me dio agua. Fui al retiro del padre Ghislain [Ghislain Roy, sacerdote de la diócesis de Quebec]. Me impuso las manos y me dejó muy claro que el diablo existe y que la única forma que tenía de cerrarle las puertas era a través de la confesión. Y me pasé todo el fin de semana en el confesionario.

¿A qué ha renunciado desde su conversión?
--A nada. He ganado en todos los aspectos. Sí he renunciado a echarme toda la carga encima. Me gusta saber que hay un Padre que cuida de mí, que me está esperando, que me escucha y tiene paciencia. Mi único miedo es no poder seguirle, ser la semilla que cae en tierra mala”.

¿Está a favor de la castidad?
--Claro. Evidentemente es mucho más agradable la vida compartida. Yo tendía a entregarme totalmente a la persona con la que estaba. Así que, si llego a tener novio, no habría podido vivir este despertar espiritual y haberme enamorado de Jesús. No le habría podido prestar atención ni a la oración, ni a las cosas que tengo que hacer para crecer.

¿Le gusta más el Papa o Rouco [arzobispo de Madrid]?

--Los dos. Son la misma Iglesia. Hay muchas espiritualidades dentro de la Iglesia. He tenido oportunidad de conocer a gente del Opus Dei, del Camino, a legionarios, carismáticos... Dentro de la Iglesia hay sitio para todos.

¿Por qué la juventud actual se ha alejado de la Iglesia?
--Porque hay una tremenda mentira que dice que seguir a Jesús no es divertido. Como si creer te quitara la libertad, y no es así. Jesús era una persona divertida, fue el primero que convirtió el agua en vino.

¿Qué opina del aborto?
--Amigas mías han abortado. Y todas han roto con sus parejas. Tienen tremendas complicaciones para tener relaciones. Eso lo he visto yo. Las mujeres cuando abortan lo hacen por miedo: no lo voy a poder mantener, qué va a ser de él. Piensan que es la mejor solución y en realidad es un alma y el Señor se hará cargo.

¿De los anticonceptivos?
--La Iglesia no los permite porque lo ideal es la castidad. En casi todas las parroquias hay centros de planificación familiar que te enseñan qué métodos naturales puedes usar para controlar la natalidad.

¿Ha sido su familia un ejemplo de catolicismo para usted?
--Mi abuela materna sí. Ella es tremendamente católica. Vino a vivir con nosotros y gracias a sus oraciones creo que ha sucedido mi conversión.

Ha vivido el divorcio de sus padres, y sus hermanos tienen pareja sin casarse... ¿Cómo lleva todo eso?
--Al principio lo llevaba con normalidad y ahora lo llevo con esperanza. Todos tenemos cruces en nuestra vida.

¿Y ellos cómo lo llevan?
--Ellos me preguntan y yo les contesto. Con Julio [su hermano, cantante], he rezado; Ana [hija del exministro Miguel Boyer, tercer marido de su madre] me trajo un rosario precioso de la catedral de la Sal de Colombia; y Chábeli [hermana, hija de Julio Iglesias] bautizó a su niña y estuvimos todos. Veo pequeños cambios. Poquito a poco. Rezo por ellos.

¿Haría una portada de Interviú?
--¿Vestida?

En Interviú, difícil
--Hay libertad para elegir entre el bien y el mal. Yo no lo haría. Además, creo que hay una parte de la dignidad humana que es importante preservar.

En septiembre de 2013 viajó a Mozambique con la “Fundación SOS Día Universal de la Infancia”, para ayudar a la Casa do Gaiato, orfanato de 152 niños, y con la Fundación Barraquer, para convivir con los niños.

Con el apoyo de una familia influyente y rica, se ha creado una vida independiente con sus estudios y su trabajo. Cuenta su experiencia junto a otros conversos en el libro Estamos de vuelta, de la editorial LibrosLibres.

Para saber más: https://twitter.com/Tamara_Falco_; https://www.facebook.com/tfalcopreysleroficial/timeline.