Falta todavía mucho por comprender y aplicar del Vaticano II

Presentadas las actas del Congreso sobre la Aplicación del Concilio

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CIUDAD DEL VATICANO, 26 sep (ZENIT.org).-


Del 25 al 27 de febrero, 20 cardenales, 40 obispos, teólogos, historiadores, sacerdotes, religiosas y laicos dieron vida a un Congreso sobre la Aplicación del Concilio Vaticano II. Pocos meses después, las relaciones pronunciadas durante el encuentro se han convertido en un libro, preparado por el Comité Central del Jubileo del Año 2000, que hoy fue presentado a la prensa.

Examen de conciencia
El Congreso era uno de los grandes encuentros jubilares académicos que Juan Pablo II había convocado para preparar el gran Jubileo del año 2000. Los otros dos, celebrados en años anteriores, fueron sobre «Las posibles raíces antijudías del cristianismo» y sobre la Inquisición.

El volumen conclusivo lleva por título «El Concilio Vaticano II. Recepción y actualidad a la luz del Jubileo» («Il Concilio Vaticano II. Recezione e attualità alla luce del Giubileo», Edizioni San Paolo, 766 páginas, Roma). Según explicó a los periodistas el cardenal Roger Etchegaray, presidente del Comité para el Jubileo, «esta obra es una guía única en el camino jubilar de la Iglesia, que al atravesar la montaña que separa a un milenio de otro, ha sido invitada por Juan Pablo II a realizar un amplio examen de conciencia y uno de sus puntos principales afecta a la recepción del Concilio Vaticano II».

Puerta al tercer milenio
El obispo auxiliar de Roma, Rino Fisichella, teólogo y coordinador de aquel Congreso, añadió en la rueda de prensa: «El Concilio Vaticano II, al igual que todos los concilios de la historia, ha marcado una época. Lo que la Iglesia es hoy ante los creyentes y ante el mundo es también fruto del Concilio. Lo que podrá ser mañana depende de la comprensión coherente y de la aplicación de las enseñanzas del Vaticano II. No es casualidad el que el Papa Juan Pablo II haya repetido en varias ocasiones que el Concilio es la puerta que la Iglesia debe atravesar para entrar en el tercer milenio de su historia».

Lecturas parciales
Tras la presentación del volumen, la rueda de prensa entró en una caliente e interesante discusión. Ante una pregunta sobre las interpretaciones críticas del Concilio, monseñor Fisichella respondió: «Las interpretaciones teológicas del Concilio Vaticano II, especialmente las que tuvieron lugar inmediatamente después, se vieron afectadas por aquel período histórico. Nos encontrábamos en el alba de 1968 con todo lo que implicó aquel año. De este modo, se dio una lectura parcial del Concilio, que seguramente no era coherente con su globalidad».

«En el Congreso --añadió Fisichella-- hemos evaluado 35 años de desarrollo de la discusión. No se dio un compromiso teológico: el debate fue abierto y franco. Tratamos de evaluar todo lo que es el Concilio en su totalidad».

¿Concilio Vaticano III?
Un periodista preguntó también por la posibilidad de que se tenga en cuenta la propuesta lanzada por el arzobispo de Milán, el cardenal Carlo María Martini, quien en el último Sínodo de los Obispos de Europa propuso la convocación de un nuevo Concilio. Fisichella explicó que «desde el punto de vista histórico, 35 años son pocos para la aplicación de un Concilio tan importante como el Vaticano II. Falta todavía mucho por comprender y aplicar. La clave de lectura de los sucesos y las urgencias de los medios de comunicación son muy diferentes a las de la Iglesia».

Un periodista también preguntó si el Sínodo de los obispos, que hoy día es un órgano consultivo, podría convertirse en un órgano con capacidad de decisión. El cardenal Etchegaray respondió: «Todo depende del Papa; sólo él puede decidir». Y subrayó que «el pontífice actual es muy sensible al problema de la colegialidad».