Familia, vida, escuela y solidaridad, propuestas del Papa para Italia

Analiza la situación del país días que prepara su nuevo gobierno

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 mayo 2001 (ZENIT.org).- Apoyo a la familia, un compromiso a favor de la vida humana, reconocimiento concreto de las escuelas privadas, y un fuerte llamamiento a la solidaridad. Estas son las cuatro reivindicaciones que ha planteado Juan Pablo II a Italia, que en estos momentos prepara su nuevo gobierno.



Las palabras del pontífice tienen lugar después de que el pasado 13 de mayo los italianos eligieran a sus nuevos representantes políticos. El nuevo parlamento ha quedado dominado por el centro-derecha, que dará su apoyo como primer ministro al magnate de los medios de comunicación, Silvio Berlusconi.

El Santo Padre, al dirigirse este jueves a la asamblea plenaria de los obispos italianos, evitó toda referencia a los resultados electorales y no expresó ningún juicio político.

Se refirió más bien a la situación italiana en general, que «después de haber atravesado una década de fuertes contrastes y cambios --dijo--, tiene necesidad de estabilidad y de concordia para poder expresar de la mejor manera sus grandes potencialidades».

El obispo de Roma, insistió sobre todo en cuatro aspectos decisivos para la vida del país que viene planteando desde hace al menos siete años a todo los gobiernos del país, independientemente de su color político.

Ante todo, mencionó el compromiso por la «salvaguarda de los derechos de la familia fundada sobre el matrimonio, sin confundirla con otras formas de convivencia». En este sentido, pidió al nuevo gobierno «una política orgánica para la familia, idónea para apoyarla en sus tareas esenciales, comenzando por la procreación y la educación de los hijos».

En segundo lugar, mencionó el compromiso «a favor de la vida humana, desde su concepción a su ocaso natural». En Italia, el aborto fue legalizado hace exactamente veinte años por el resultado de un referéndum. Los partidos políticos que propusieron la eutanasia como caballo de batalla electoral han sufrido un vistoso revés electoral en las últimas elecciones.

Luego, el Santo Padre mencionó uno de los temas que más le preocupan de Italia: el estado de la libertad de educación. En este sentido, renovó «un fuerte llamamiento para que finalmente se realice una efectiva paridad escolar, superando viejas concepciones "estatalistas" para proceder a la luz del principio de subsidiariedad y de la valoración, también en el ámbito escolar, de los múltiples recursos de la sociedad civil».

Italia es uno de los pocos países de Europa en el que las escuelas privadas, y en particular las católicas, que son la mayoría, no gozan prácticamente de ayudas públicas. Los gastos que tienen que soportar las diócesis, congregaciones religiosas, y organizaciones católicas para garantizar sus actividades, así como el marcado bajón demográfico de los últimos años, están llevando a colegios católicos a cerrar sus puertas.

Por último, el Santo Padre lanzó un llamamiento a Europa, unida también por sus comunes raíces cristianas, a una solidaridad aplicada a la «difícil pero necesaria» asistencia a los inmigrantes, y a la movilización a favor de la creación de puestos de trabajo, especialmente en las regiones del sur en las que el desempleo es más elevado.