Farmacéuticos católicos reclaman su derecho a la objeción de conciencia

Se reunirán el 16 y 17 de mayo en Madrid

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MADRID, 30 marzo 2003 (ZENIT.org).-


Bajo el lema «No tengamos miedo», la Asociación Española de Farmacéuticos Católicos ha convocado el IV Simposio para reflexionar sobre el ejercicio de la profesión, el derecho a la objeción de conciencia y la realidad de los anticonceptivos.

A fin de dar conocer el Simposio, la Asociación ha enviado información a ocho revistas especializadas --aunque hasta el momento sólo una la ha publicado-- y 3.200 farmacéuticos han recibido ya cartas personalizadas.

En los próximos días, se repartirán 8.000 hojas informativas en todas las farmacias. Dada la importancia de los temas a debatir, los organizadores esperan la presencia de numerosos asistentes.

Entre las personalidades invitadas se encuentra monseñor Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.

El lema «No tengamos miedo» pretende animar a los profesionales del sector a enfrentarse valientemente a la nueva situación creada en los últimos años, que ha llevado ya a varios farmacéuticos a presentar objeciones de conciencia por vía judicial.

Los farmacéuticos católicos hacen suya la exhortación que Juan Pablo II ha dirigido a todos los fieles desde el inicio de su pontificado: «no tengáis miedo».

Por ello proponen este Simposio, en el que quieren dar a conocer a todos los farmacéuticos la postura moral de la Iglesia ante el problema de los anticonceptivos.

Igualmente desean informar sobre las actuaciones que, a través de la Asociación Nacional para la Defensa del Derecho a la Objeción de Conciencia del Personal Biosanitario (ANDOC), se están llevando a cabo en el ámbito legal para que el derecho a la objeción de conciencia sea reconocido.

Según José Carlos Areces Gándara, presidente de la Asociación Española de Farmacéuticos Católicos, «para los médicos es más fácil ejercer la objeción de conciencia que para nosotros».

De hecho, en el caso de los farmacéuticos la legislación aún no ha sabido dar respuesta a la nueva situación creada, en la que cuestiones como el aborto ya afectan de cerca el ejercicio profesional de los farmacéuticos.

Antes de la legalización del «Norlevo» --conocido como «la píldora del día después»-- y de la orden dictada por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía (junio 2001) que obligaba a las farmacias de Andalucía a tener la píldora, el problema de la objeción de conciencia parecía no afectar a los farmacéuticos, pero según Areces Gándara «esto ha cambiado».

Areces Gándara cree que «la moral de la Iglesia sobre la anticoncepción es poco conocida, se cree por adelantado que los anticonceptivos son magníficos y que el preservativo vale para mucho».

Sin embargo, continúa Areces, «aunque la Iglesia es clara y rotunda, tanto los católicos como los farmacéuticos tienen un gran desconocimiento sobre esta cuestión».

Respecto a la objeción de conciencia, Areces Gándara dice que «aunque la Carta Magna reconoce el derecho a la objeción de conciencia de todo ciudadano, y también es reconocido por el Código Deontológico de los Farmacéuticos, a la hora de la verdad hay un vacío legal».

Según Andoc, «casi todos los Colegios Oficiales de Farmacéuticos del país están aplicando los artículos del Código Deontológico y de la Constitución para defender a sus colegiados».

Al menos cinco farmacéuticos han presentado recursos ante la Justicia para que su derecho a la objeción de conciencia sea amparado.

Andoc revela que «en Andalucía, un 85% de la población está a favor de la objeción de conciencia para los farmacéuticos».

Más información: http://www.farmaceuticoscatolicos.org .