Filipinas: Dedicada la primera iglesia de la Orden de los Mínimos en Asia

Fruto de una fundación de las Monjas Mínimas de Daimiel, España

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LUMBANG, lunes, 13 julio 2009 (ZENIT.org).- Este 13 de julio monseñor Ramón Arguelles, arzobispo de Lipa-City, Batangas, Filipinas, bendijo la iglesia del monasterio de San Francisco de Paula de las Monjas Mínimas en Lumbang.

El monasterio es una fundación de las Monjas Mínimas de Daimiel, España, y la iglesia se inaugura a los diez años de su llegada a este país. Es la primera iglesia de la Orden de los Mínimos en Asia cuya primera piedra se puso el 22 de mayo de 2005.


 
La ceremonia de dedicación de la iglesia tuvo lugar en una concelebración en la que también participaron el vicario general y 21 sacerdotes de toda la diócesis, asistidos por dos diáconos, informan a ZENIT las Monjas Mínimas de Daimiel.
 
"La celebración estuvo empapada con la solemnidad que caracteriza a la Iglesia filipina en participación de corazón de todo el pueblo que llenaba el amplio templo, manifestando su cercanía a la Monjas y el amor que a diario les muestran", explican las religiosas.
 
Con el canto de entrada en tagalo, así como en toda la celebración, se inició la procesión de los concelebrantes. El arzobispo de dirigió directamente a la sede donde bendijo el agua haciendo alusión al bautismo recibido y con la aspersión de la misma fue recorriendo todos los muros del interior del templo.
 
Al regresar a la sede, inició la eucaristía cantando todos los fieles el gloria y continuando con la Liturgia de la Palabra.
 
En la homilía, el arzobispo manifestó su alegría y gratitud al Señor por tener un monasterio más de vida íntegramente contemplativa, resaltando la espiritualidad de las Mínimas, "que a la total dedicación a Dios unen la constante conversión con la particular penitencia cuaresmal, que les ayuda a vivir en dedicación total al Señor como lo Absoluto de sus vidas, que le entregan en donación por todos los hombres".


Resaltó monseñor Argüelles, la riqueza de una comunidad contemplativa que reza por todos los hermanos y destacó que en el centenario de su existencia que comienza la diócesis ha pedido a la Santa Sede que la iglesia de san Francisco de Paula de las Monjas Mínimas sea lugar para alcanzar el jubileo concedido por este acontecimiento.
 
Exhortó a los fieles a que asistan al templo de estas hermanas, lugar de especial oración en este centenario y que coincide también con el año sacerdotal que el Papa ha querido celebrar.
 
Concluida la homilía, y tras la profesión de fe de todo el pueblo, el señor arzobispo bendijo e incensó el altar totalmente descubierto.
 
Concluida esta parte, los ministros revistieron el altar, lo adornaron con luces y flores y siguió la celebración con la liturgia de la eucaristía, cantando el arzobispo todo el ofertorio e interviniendo el pueblo.
 
Después de la comunión y antes de concluir, el arzobispo bendijo el nuevo Sagrario llevando al Santísimo a reservar, con la adoración de de todos y un canto de alabanza.
 
Antes de concluir la celebración, las hermanas mostraron su gratitud al Señor que, a los diez años de llegar a esta Iglesia filipina, salidas del monasterio de Monjas de Daimiel,  les ha dado el poder ver ya la bendición de su iglesia dedicada a San Francisco de Paula.

Agradecieron también a cuantos han hecho posible esta fundación, tanto desde España como los que han estado cercanos, resaltando la ayuda recibida del cardenal Gaudencio Rosales, actual arzobispo de Manila y del actual arzobispo de Lipa, y citaron como particulares  bienhechores a la familia Passia.
 
Ofrecieron a los hermanos filipinos la oración que a diario elevan al Señor, unida al sacrificio de Cristo, especialmente ofrecido como don por la santificación de los sacerdotes.
 
El próximo 20 de julio en esta iglesia tendrá lugar la primera profesión de votos solemnes de la juniora hermana Gennevi Balmes.
 
Para más información: www.minimas.org