Florecimiento de vocaciones en la familia del Verbo Encarnado

42 mujeres profesarán solemnemente

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ROMA, domingo, 13 abril 2008 (ZENIT.org).- Las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará, nueva realidad eclesial recién fundada, contarán en 2008 con 42 nuevas profesas solemnes.

Esta congregación religiosa surgida en Argentina, que forma parte de la familia religiosa del Verbo Encarnado, fundada hace 20 años por el padre Carlos Miguel Buela, está presente en veintiséis países de todo el mundo.

De estas nuevas profesas, seis ya han hecho sus votos perpetuos durante la celebración en Roma de los 20 años de este instituto religioso, el 15 de marzo pasado.

Preguntada por el éxito vocacional, la superiora general, la holandesa Maria de Anima Christi van Eijk, confiesa que «es pura gracia de Dios. Dios te llama siempre, dicen que no hay más vocaciones. Sí, Dios llama, basta escuchar».

Entre las claves de este auge de vocaciones, una es la adoración eucarística, que para la superiora «es un momento en el cual el alma se encuentra en silencio con Dios, tal vez se predispone para escuchar un poquito más».

Otro secreto es «el amor a la cruz, que también hace que uno se enamore. Porque Dios fue crucificado por nosotros para darnos el cielo, nosotras queremos responder a este amor abrazando la cruz».

Uno de los campos a los que más se dedica la obra de la congregación es la cultura y el diálogo interreligioso.

Una de las misioneras en Oriente Medio, la madre María del Carmen, relata que «el trabajo principal que realizamos ahí es para las escuelas pero es una experiencia totalmente particular y nueva para nuestra instituto porque hemos tenido la posibilidad de trabajar con niños musulmanes, con todo el personal musulmán, en la escuela, nos ha puesto en contacto con otra realidad diferente, de participar, digamos un poco de la vida, de todas estas personas de la familia y realmente hemos sido muy bien recibidas y la comunicación que hay con todos ellos es muy, muy buena. Nos da fuerza para seguir trabajando en este campo».

El fundador, el padre Carlos Miguel Buela aconsejó en la homilía pronunciada en la celebración eucarística para los primeros veinte años de este instituto femenino que «nunca contradigamos a Cristo, ni con nuestras palabras ni con nuestras obras ni nos consideremos superiores a los demás».

«Recurramos siempre a la oración, en vez de confiar excesivamente en nosotros mismos», sugiere.

«Nunca confiemos presuntuosamente de nosotros mismos ni desconfiemos de la misericordia de Dios por muy caídos que nos  veamos», pidió.

«Aprendamos en nuestras culpas cómo debemos compadecernos de las ajenas» y «acudamos siempre a San Pedro en ayuda de nuestra debilidad».

La misión principal de esta nueva congregación religiosa es  inculturar el Evangelio. El Instituto está formado por hermanas tanto de vida apostólica como de vida contemplativa.

El Instituto se encuentra extendido en: 44 diócesis, 26 países y posee 96 casas en los 5 continentes. Respira con dos pulmones: el latino y el oriental  y tiene un total de 816 miembros.

Por Miriam Díez i Bosch