Frailes del Bronx evangelizan en Londres con música y baloncesto

Han establecido una misión en el East End de Londres

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LONDRES, 26 noviembre 2001 (ZENIT.org).- Una comunidad de jóvenes frailes del Bronx de Nueva York ha establecido una misión en el East End de Londres para ofrecer a los jóvenes de este barrio marginal desde partidos de baloncesto, hasta patinaje y música callejera en el Covent Garden.



Con el nombre de Comunidad de Frailes Franciscanos de la Renovación, los seis religiosos --todos con menos de 35 años y con barbas de Papá Noel-- han elegido vivir en una de las zonas más violentas y pobres de Londres, Canning Town. Vienen a Londres en lugar de a un país del tercer mundo porque creen que Gran Bretaña es más impía.

Su presencia ha atraído gran interés en Inglaterra. Este lunes «The Telegraph» les dedicaba un original artículo. La BBC ha preparado también un reportaje especial sobre esta comunidad.

«Aquí la actitud de la gente hacia la fe tiende a ser de risa, hostilidad o apatía», dice el padre Richard Roemer, de 32 años, que está al frente de la comunidad. La comunidad ha trabajado en el Bronx y Harlem desde 1987, pero los frailes consideran que Londres es un lugar mucho más difícil.

«Aquí hay más actitud de resistencia que en Nueva Yok --dice el padre Richard que se unió a la comunidad cuando tenía 21 años--. La falta de fe cada vez más extendida puede ser muy opresiva y nos sentimos muy solos».

Los frailes gestionan un comedor para pobres cuatro días a la semana y un refugio nocturno para 25 hombres y cinco mujeres, dos noches a la semana, pero dicen que su mayor desafío es alimentar almas.

Cada jueves, el hermano Sean patina por las calles hasta un gimnasio local llamado «Mayflower» donde se convierte en el entrenador de baloncesto de 20 chicos a la salida de la escuela. Tienen entre 9 y 13 años y de otro modo estarían en las calles.

«Los chicos nos tiraban piedras y huevos cuando llegamos pero ahora hay gran afabilidad», asegura el padre Richard.

Casi todos los miércoles, a las 7 de la tarde, los frailes se convierten en músicos callejeros en la plaza del Covent Garden con guitarras y tambores. En lugar de recoger dinero, reparten imágenes de Jesús. Su objetivo es invitar a la gente a una reunión de oración en la cercana iglesia católica de Corpus Christi.

El padre Richard relata: «Empezamos una misión en Honduras al mismo tiempo que la misión de Londres y la recepción no podría haber sido más diferente. Allí la gente estaba contenta, nos gritaba "Padre, Padre". Aquí nos tiraron piedras».

Los frailes llegaron el año pasado sin nada. Se les prestó un salón parroquial en desuso de la diócesis de Brentford. Los parroquianos les dieron de comer el primer día: una bolsa con pan, margarina, queso y té. Como no tenían cuchillo, utilizaron una espátula para raspar pintura.

El rumor sobre la llegada de los nuevos «curas» se esparció por la comunidad y el convento recibe ahora suficiente comida para los frailes y para el comedor de los pobres.

«No hemos visto conversiones de la noche a la mañana pero hemos visto progresos --dice el padre Richard--. Pienso, por ejemplo, en hombre sin techo que viene nuestro refugio por las noches. Decía que antes hacer entrar en nuestra capilla prefería volarla en pedazos. Recientemente me pidió que lo llevara dentro y elevara por él una oración de perdón».