Francia: «Aceptar el principio de laicidad no quiere decir privatizar la fe»

Habla monseñor Dagens, autor de «Proponer la fe en la sociedad actual»

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LOURDES, 15 nov (ZENIT.org-AVVENIRE).- «Estamos descubriendo que la distancia entre el Evangelio y el mundo es mucho más grande de cuanto podía imaginar nuestra memoria colectiva». Así se expresaba en 1981 el cardenal Roger Etchegaray, entonces presidente de la Conferencia Episcopal francesa.



En estos veinte años, la reflexión se ha ampliado y profundizado. La Iglesia francesa, cuyos obispos se han reunido aquí en Lourdes en Asamblea Plenaria, se ha confrontado con la necesidad de renovar su manera de anunciar el Evangelio.

Monseñor Claude Dagens, obispo de Angulema, autor del informe «Proponer la fe en la sociedad actual (1994)», que ha representado una auténtica piedra angular para la comprensión de la situación de los católicos en una sociedad poscrisitana, explica en esta entrevista los momentos más significativos de una investigación que tiene sus raíces en el documento «La Iglesia, signo de salvación en medio de los hombres» de 1971.

--Monseñor Dagens, ¿puede describir el itinerario de comprensión los obispos franceses?

--Monseñor Claude Dagens: Ha sido un trabajo continuado a lo largo de un eje elegido hace seis años: proponer la fe en la sociedad actual. Cada palabra de este compromiso tiene un significado preciso: proponer no quiere decir defenderse sino presentarse; lo que los obispos hemos querido proponer no es una mercancía cualquiera, sino la fe en Cristo, que se apoya sobre el Evangelio; hemos querido hacerlo aceptando la sociedad francesa así como es, por tanto con la realidad del individualismo y el principio de laicidad en el que se inspira. Lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

--¿Cuáles han sido las etapas principales?

--Monseñor Claude Dagens: La primera etapa ha estado marcada por un informe que ha implicado a todas las Iglesias francesas. Nos hemos preguntado: ¿cuál es la situación de la fe hoy? ¿Y cuál es nuestra capacidad para compartirla? ¿Cómo podemos proponerla? Este informe ha sido difundido a través de muchos millares de ejemplares. Las parroquias y las comunidades cristianas nos han respondido con al menos treinta mil páginas de observaciones. Todos decían: necesitamos hablarnos y contar nuestra fe como una experiencia vivida.

En 1996, hemos elaborado la Carta a los Católicos de Francia, firmada por todos los obispos franceses. A través de esta misiva hemos querido en primer lugar ayudar a los católicos a comprender su situación dentro de la sociedad. Lo que quiere decir aceptar el principio de laicidad pero no la privatización de la fe. Por esto era necesario aprender a apoyarse en la herencia cristiana francesa para llegar a ser personas que hacen propuestas, que son visibles y están presentes.

Otro punto afrontado en la carta era la necesidad de formar una Iglesia que propone la fe sobre tres ejes fundamentales: la liturgia; la diaconía, es decir el servicio fraterno, en especial a quienes han sido olvidados por la sociedad; y el anuncio de la fe, que exige valor y formación dentro de las diócesis.

--Los obispos han discutido precisamente este punto en esta última asamblea plenaria...

--Monseñor Claude Dagens: Exactamente: los jóvenes, los sectores difíciles de nuestra sociedad ocupan en este momento nuestra reflexión. Se están verificando fenómenos nuevos en la Iglesia francesa: un nuevo compartir las responsabilidades entre sacerdotes y laicos, en su mayor parte mujeres, en las pequeñas parroquias o en los ambientes populares. A los sacerdotes se reserva el papel de educadores, servidores de la fe y de la comunión de la Iglesia.