Francia afronta los problemas de la laicidad y el islam

El partido de Sarkozy organiza un debate nacional sobre estas dos cuestiones

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ROMA, viernes 25 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- Después de haber afrontado espinosas cuestiones como la llamada “identidad nacional” y el uso del velo musulmán integral en público, el presidente francés Nicolás Sarkozy se prepara nuevamente para meterse en un terreno peligroso, el de la “laicidad” y especialmente el de la compatibilidad del Islam con la República y los valores republicanos.

Su partido, UMP (Unión para el Movimiento Popular) ha organizado para el 5 de abril una convention sobre “el ejercicio de los cultos religiosos en la República laica y de modo particular el ejercicio del culto musulmán”.Estas fueron las palabras del secretario general de la formación de derecha, Jean-François Copé (la-Croix.com, 17 de febrero).

Recibiendo el pasado miércoles 16 de febrero a los diputados del UMP, el presidente denunció “la creciente brecha que existe entre los medios de comunicación y la preocupación de los franceses” con respecto a las cuestiones del islam y de la laicidad. “Hemos pagado muy cara la ceguera sobre la inmigración de los años '80. Era un debate tabú. Con la laicidad y el islam sucede lo mismo”, dijo Sarkozy, que ha pedido, para este año, propuestas concretas sobre elementos como el contenido de las predicaciones de los imanes y los lugares de culto musulmanes (Le Figaro, 17 de febrero).

Sarkozy quiere frenar, en particular, el mal visto fenómeno de las reuniones de los musulmanes para rezar en la calle, que fue el caballo de batalla de Marine Le Pen, presidente del Frente Nacional (FN) e hija del fundador del partido de extrema derecha, Jean Marie Le Pen.

“Debemos tener un debate sobre la oración en la calle. En un país laico no deben existir llamadas a la oración en la calle”, continuó Sarkozy. “Es necesario llegar a un corpus ideológico en el 2011”, afirmó Sarkozy ante los diputados del UMP.

La derecha tampoco rechaza la modificación de la ley de 1905 sobre la separación entre el Estado y la Iglesia, que estipula que “la República no reconoce, ni paga ni subvenciona a ningún culto”. Ha sido el secretario de Estado de Vivienda y Urbanismo, Benoît Apparu, el que confirmó la idea de autorizar una financiación pública para los lugares de culto. “Según mi opinión, es necesario facilitar la construcción de mezquitas en nuestro país, aún a costa de que el Estado deba participar”, dijo a Radio Montecarlo y a BFM-TV. De acuerdo con Apparu, si es necesario, se hará una reforma a la normativa.

No todos los exponentes del gobierno del primer ministro François Fillon parecen dispuestos a tocar la “ley símbolo” de la Francia laica. El ministro de Presupuestos y portavoz del gobierno Fillon, François Baroin, dijo en Europe 1 que “en la agenda del gobierno no hay un texto que lleve a una modificación de la ley de 1905 y como responsable político del UMP y encargado del debate no seré favorable a una modificación de la ley de 1905, se abriría la caja de Pandora”.

Sobre este argumento ha opinado también en una entrevista con Le Figaro del 17 de febrero, otra figura clave de la mayoría, el actual ministro de Defensa y fundador del UMP, Alain Juppé. “La ley republicana -dijo- debe ser aplicada en condiciones de igualdad para todos. Ciertamente la diversidad existe. Pero el principio republicano […] es que la ley no puede aceptar las diferenciaciones basadas en criterios religiosos o étnicos”.

“Con respecto a los derechos, es imperativo afirmar que los musulmanes, como los católicos, los judíos, los protestantes y demás, tienen el derecho de poder practicar su culto. Entre los deberes, está el respeto a los valores republicanos y en particular a la igualdad entre hombre y mujer”, añadió Juppé.

Pero el ex primer ministro invita también a la prudencia. “Es necesario conducir y controlar este debate porque se puede desbandar. El islam es la segunda religión de Francia y no es concebible su estigmatización”.

También la ex misnistra de justucia, Rachida Dati, de origen magrebí, ha advertido al respecto. “El debate sobre el Islam, que no supone un problema para mí, es pertinente. Pero es necesario tener cuidado, y es importante decirlo, para no estigmatizar el Islam como religión y no estigmatizar a los musulmanes, que en primer lugar son franceses”, declaró en France 2.

Con palabras similares se expresó también el presidente de la Federación Protestantes de Francia (FPF), el pastor Claude Baty. Como cabeza de la tercera religión del país, confesó que temía “lo peor” y dijo que “tener como objetivo específico las oraciones de los musulmanes en la calle significa estigmatizar una sola religión, y esto es malsano” (AFP, 17 de febrero).

La oposición critica la iniciativa de Sarkozy y del UMP, acusándoles de afán de protagonismo en vista de las citas electorales de 2012 (presidenciales y legislativas) y de querer robarle espacio a la extrema derecha, que desde hace meses está usando el tema en su campaña contra la islamización de Francia. Para el diputado Henri Emmanuelli (PS), Sarkozy se ha quedado atrás. “No ha entendido todavía que con este tipo de iniciativas trabaja para Marine Le Pen”, dijo el ex ministro socialista, invitado en el programa Le Talk-Orange-Le Figaro.

Según Sarkozy, la izquierda se equivoca. “Marine Le Pen propone los problemas pero trabaja poco por las soluciones”, de este modo se defendía de las críticas el inquilino del Elíseo ( Le Figaro, 17 de febrero). Sin embargo queda el hecho de que la extrema derecha crece en los sondeos, robando intención de voto al UMP. Según un reciente sondeo IFOP para el periódico France-Soir, la joven Le Pen (nacida en 1968) subiría al 19-20% en preferencias en la primera vuelta de la presidenciales del 2012, respecto al 22-23% para el presidente Sarkozy, es decir la diferencia entre los dos políticos sería como máximo del 3-4% (Le Parisien, 19 de febrero).

La misma Marine Le Pen pidió al UMP “de nuevo otro pequeño esfuerzo”. “Quiero destacar que cuando el FN está en el 15% en los sondeos, el UMP habla de los problemas”, dijo a Le Point.fr (17 de febrero). “Pero no soy tonta”, continuó, la convención del UMP será solo “blabla”, es decir charla vacía. Para la política “las oraciones en la calle no son la consecuencia de la falta de sitio en los lugares de culto musulmanes. Esto es mentira y es una manipulación”.

La propuesta más drástica fue hecha por el Partido de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon, que ha pedido volver al texto original de la ley de 1905, eliminando la modificación realizada en 1942 por Philippe Pétain, jefe del entonces gobierno colaboracionista de Vichy. Mélenchon pidió además la derogación del concordato napoleónico de 1801, que todavía estaba en vigor en la región de Alsacia-Mosella.

Para la diputada del UMP, Arlette Grosskost, la excepción de la Alsacia-Mosella -única región donde la ley de 1905 no se aplica y donde el Estado paga a los ministros de los tres cultos reconocidos (católicos, protestantes y judíos)- funciona muy bien. Incluso, según Grosskost, es hora de incorporar al islam en el régimen concordatario. “El islam es la segunda religión de Francia. Es necesario abrir los ojos, no se volverá atrás”, dijo (Le Parisien, 21 de febrero).

Una cosa está clara: después del la canciller alemana Angela Merkel, en octubre de 2010 y el primer ministro británico, David Cameron, en su discurso pronunciado el 5 de febrero durante la 47ª Conferencia sobre Seguridad en Munich, también el presidente Sarkozy rechaza, por tanto, el “multiculturalismo” o lo que de él deriva.

“No queremos una sociedad en la que las comunidades coexisten una al lado de la otra. Cuando se llega a Francia se acepta la incorporación a una sola comunidad, la comunidad nacional”, así afirmó Sarkozy el pasado jueves 10 de febrero, en el canal televisivo TF1. Según un sondeo, publicado en el libro “Les Français face aux inégalités et la justice sociale” (que llegará a las librerías el 9 de marzo), sólo el 20% de los franceses quiere que los inmigrantes “mantengan sus tradiciones particulares”, mientras que el 80% quiere “que se adapten y se amalgamen en la sociedad” (la-Croix.com, 17 de febrero).

La sociedad multicultural y multiétnica fue defendida por tres políticos ecologistas, Esther Benbassa, Noël Mamère e Eva Joly, de Europe Écologie. “La integración y asimilación son movimientos venidos de los alto, autoritarios, que no toman en consideración las realidades humanas”, afirmaron en un foro público publicado el pasado 27 de enero en el periódico Libération. El trío hacen un llamamiento a favor de lo que llaman “una laicidad racional que reconozca la parte de la pertenencia étnica, cultural, religiosa y lingüística”.

Por Paul De Maeyer. Traducción del italiano por Carmen Álvarez