Francia: Reconocidas oficialmente las apariciones de Nuestra Señora de Laus

El santuario celebra su fiesta con la presencia de siete cardenales

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GAP, viernes, 2 mayo 2008 (ZENIT.org).- El próximo 4 de mayo, monseñor Jean-Michel di Falco Léandri, obispo de la diócesis de Gap y de Embrun, Francia, reconocerá oficialmente el carácter sobrenatural de las apariciones de la Virgen a Benoîte Rencurel, en el Santuario de Laus, en los Altos Alpes

Con motivo del acontecimiento tendrá lugar una celebración con la participación de siete cardenales, 17 obispos y tres abades.  

Esta medida resulta inusual porque las «últimas apariciones oficialmente reconocidas en Francia son las de Lourdes, hace 146 años», subraya el obispado de Gap en un comunicado. 

La proclamación del reconocimiento oficial de las apariciones de la Virgen tendrá lugar en una misa presidida por monseñor di Falco Léandri, que ha firmado el decreto de reconocimiento.

La homilía estará a cargo de monseñor Georges Pontier, arzobispo metropolitano de Marsella. La celebración será retransmitida en directo en Francia 2 a las 11 horas, en el programa «Le Jour du Seigneur». 

Las festividades organizadas del 1 al 4 de mayo en este elevado lugar de peregrinación en Francia contarán con la presencia de numerosas personalidades.

Entre ellos figuran altos cargos de la Santa Sede, como el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, el cardenal Sergio Sebastiani, presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, el cardenal Jorge Maria Mejía, archivista y bibliotecario emérito del Estado de la Ciudad del Vaticano, monseñor Renato Boccardo, secretario general del Estado de la Ciudad del Vaticano, así como varios cardenales obispos y abades franceses, y el nuncio apostólico en Francia, monseñor Fortunato Baldelli.

«Desde los primeros meses que siguieron a las apariciones, los peregrinos llegaron en gran número. Pero el reconocimiento no se había hecho», explica monseñor di Falco.

El Santuario se ha desarrollado en torno a la Basílica, edificada en el lugar en el que la Virgen María se apareció a una pastora de 17 años, Benoîte Rencurel, de 1664 a 1718, en una aldea aislada en la falda de la montaña, a 900 metros de altura, según indica el sitio web del Santuario.

Este centro espiritual de la diócesis de Gap se ha convertido con los siglos en una meta de peregrinación más allá incluso de las fronteras francesas.

En el programa de los cuatro días figuraban la misa de la Ascensión el 1 de mayo, así como un coloquio los días 2 y 3 de mayo sobre las apariciones de Nuestra Señora de Laus.

En lo alto de Saint-Étienne-le-Laus, pequeña aldea perteneciente entonces a la diócesis de Embrun, en mayo de 1664, la Virgen María se apareció a una pastora de 17 años, Benoîte, que habitaba con su familia en la aldea.

Durante cuatro meses, cada día, Benoîte llevaba a su rebaño cerca del lugar donde encontró a la «Bella Señora». Esta le reveló: «Soy la Señora María, la Madre de Jesús» y la preparó a convertirse en testigo de la gracia de la conversión.

A partir del otoño, la Virgen María la saluda en la aldea de Laus, frente a Saint-Étienne. Le pide entonces la construcción de una iglesia, con una casa para los sacerdotes. El objetivo de esta iniciativa que tomará cuerpo rápidamente es atraer a los cristianos deseosos de vivir un camino de conversión, especialmente por el sacramento de la confesión. Benoîte se convierte entonces en miembro de la Tercera Orden dominica. 

Benoîte, en el siglo de Luis XIV, del jansenismo y de las guerras de religión fue durante 51 años «uno de los resortes más escondidos y más potentes de la historia de Europa», según decía Jean Guitton, escritor y filósofo, dado que ella no sabía leer ni escribir.

Desde los orígenes de las peregrinaciones, las curaciones físicas y morales fueron reconocidas en gran número, especialmente por las unciones del aceite de la lámpara del Santuario aplicadas con fe, según el consejo que la Virgen María misma ofreció a Benoîte.

Ésta murió a los 71 años, reconocida por todos como una santa por el fervor de su oración, su paciencia y su dulzura en la acogida a los peregrinos, y su obediencia a la Iglesia. 

Más información en http://www.notre-dame-du-laus.com

Por Nieves San Martín