Francia relanza la figura de Emmanuel Mounier

Seminario en la UNESCO para recordar los cincuenta años de su muerte

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PARIS, 3 oct (ZENIT.org).- Hace medio siglo desaparecía inesperadamente con sólo 45 años Emmanuel Mounier, el creador del «personalismo» y fundador de la revista cultural «Esprit». Un maestro del pensamiento para toda una generación, no sólo francesa, y en especial un punto de referencia en los ambientes del pensamiento cristiano.



Con este motivo, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), con sede en París, ha organizado entre el 5 y el 6 de octubre un seminario que lleva por título «Mounier, actualidad de un gran testigo». Una ocasión para conocer mejor a un intelectual cuyo compromiso correspondía a una exigencia del pensamiento.

Llegado a París de su Grenoble natal, el joven y brillante filósofo entró enseguida en contacto con el círculo de intelectuales que se reunía en Meudon, en torno a Jacques y Raïsa Maritain. En este ambiente, concibió la idea de fundar un movimiento de ruptura con el «desorden establecido», inspirado en gran parte en las ideas de Charles Peguy, que verá la luz en 1932, junto a la citada revista. El programa del movimiento estaba encerrado en el lema «Rehacer el Renacimiento», es decir, promover una «revolución personalista y comunitaria», capaz de oponerse tanto al individualismo liberal como al colectivismo de matriz fascista o comunista. Según Mounier, para lograrlo había que reencontrar la capacidad de transformar las ideas en acción. Una operación en la que se comprometió en primera persona desde las páginas de «Esprit».

La necesidad de intervenir en la guerra civil española, la de oponerse a la definición de un estatuto especial para los judíos, de hacer resistencia a la barbarie en nombre del cristianismo, son algunas de las batallas llevadas a cabo desde las páginas de la revista antes de la segunda guerra mundial. Pero es después de la guerra cuando la obra de Mounier alcanza su mayor influencia sobre la sociedad civil. Su revista fue el punto de referencia para intelectuales, sindicalistas y funcionarios del Estado ocupados en la obra de reconstruir la democracia.

Tras la muerte de las grandes utopías, la UNESCO considera, al convocar este seminario, que es más que nunca necesario releer la obra de Emmanuel Mounier.

Por otra parte, Jacques Delors, ex presidente de la Comisión Europea, y Guy Coq, miembro de la redacción de «Esprit» y presidente de la Asociación de Amigos de Emmanuel Mounier, en un artículo publicado en el diario «Le Monde» hicieron ayer un llamamiento a redescubrir a este «cristiano de la resistencia».

Para los autores del artículo, «ante la fractura entre individuo y sociedad, hoy más neta que a mitad del siglo XX, su dialéctica entre persona y comunidad abre ricas perspectivas. Releer hoy los textos en los que el filósofo profundiza su idea de comunidad de personas ayuda a comprender por qué el comunitarismo --en el sentido en que es entendido por algunos-- se encuentra en un callejón sin salida».

En sus páginas, «Le Monde» se auguraba que «se repare una injusticia»: Mounier, que ha alimentado sin sombra de duda el pensamiento y la acción antitotalitaria, es más conocido fuera (América Latina, Europa del Este, Portugal, España, Italia) que en su mismo país.