Francisco a la ROACO: Proyectos sean un sí­mbolo del amor de Dios

La Concluyó la 86ª Asamblea de la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 920 hits

La 86ª Asamblea de la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO), iniciada el 17 de este mes, concluyó hoy en el Vaticano con una audiencia que el Santo Padre concedió a sus participantes.   

El papa Francisco ha dado gracias a Dios por la fidelidad que los orientales católicos han dado a Cristo, al Evangelio y a la Iglesia a lo largo de los siglos, afrontando dificultades por ser cristianos y "conservando la fe". También ha dado las gracias a los presentes por el trabajo realizado a favor de estas Iglesias y les ha animado y apoyado "en el ejercicio de la caridad, que es la única fuente de orgullo para los discípulos de Jesús".

El santo padre ha recordado que el Año de la Fe "nos empuja a profesar de forma aún más convencida el amor de Dios en Jesucristo" y ha señalado que "nuestro trabajo será eficaz sólo se está asentado en la fe, alimentado por la oración, especialmente de la santa eucaristía, sacramente de la fe y de la caridad".

Y les ha exhortado a "continuar con vuestra obra inteligente y cariñosa en la realización de proyectos bien pensados y coordinados, que den oportuna prioridad a la formación, especialmente de los jóvenes" añadiendo que "estos proyectos deben ser un signo de la profesión del amor de Dios que constituye la identidad cristiana". Así mismo ha recordado que la Iglesia no tiene su seguridad en los medios humanos sino en la presencia y en la acción de Dios.

La presencia de los patriarcas de Alejandría y de Babilonia, los representantes pontificios en Tierra Santa y Siria, el obispo auxiliar del patriarca de Jerusalén y del custodio de Tierra Santa, indicó el papa, "me llevan con al corazón a los Lugares Santos de nuestra Redención, pero reaviva en mí la viva preocupación eclesial por las condiciones de tantos hermanos y hermanas que viven en situación de inseguridad y de violencia que parece interminable y no salva a los inocentes y los más débiles", dijo.

Por ello el santo padre reiteró el llamamiento a los responsables de los pueblos y de los organismo internacionales, a los creyentes de todas las religiones y a los hombre y mujeres de buena voluntad "para que se ponga fin a todo dolor, toda violencia, toda discriminación religiosa, cultural y social".

"El enfrentamiento que sembra muerte que deje espacio al encuentro y a la reconciliación que lleva vida" ha afirmado el papa. Y a los que sufren, el obispo de Roma les ha invitado a no perder la esperanza nunca, porque "la Iglesia está a su lado, les acompaña y sostiene". Así mismo ha exhortado a los presentes a empeñarse para aliviar las graves necesidades de las población afectadas y en particular a los sirios.

En un comunicado, la ROACO explica los puntos más importantes tratados en estos días.

En la la eucaristía celebradaa el martes 18, presidida por el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación por las Iglesias Orientales y presidente de la ROACO, se rezó por la paz en Medio Oriente y por los benefactores. Durante las conferencias, el purpurado  recordó los sufrimientos de tantos, especialmente a los afectados por la crisis en Siria, si bien subrayó los grandes testimonios de caridad que han ofrecido  las comunidades presentes en las regiones, además de recordad las realidades visitadas a lo largo del año.

La primera mañana se dedicó a Siria. El nuncio apostólico, monseñor Mario Zenari, expresó la gratitud por los distintos llamamientos del santo padre al cese de la hostilidad, como también por la atención dedicada por la Santa Sede y la ayuda concreta de Cáritas y de numerosas grupos de asistencia. La presencia de algunos testimonios, sor Thérèse Mousallem, el padre Hanna Jalouf OFM y el padre Ziad Hilal SJ, permitió que se enfocara, dentro del dolor por las terribles tragedias, la fe viva que supera todo tipo de aflicción, junto al deseo de permanecer para servir y contribuir a la reconciliación y a la reconstrucción. El drama del siempre creciente número de refugiados, en los países limítrofes, ha sido objeto de un amplio debate.

En la segunda y tercera sesión se abordó el desafío de los cristianos de quedarse en Medio Oriente, como lo indica la exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Medio Oriente, firmada por el papa Benedicto XVI durante al viaje a Líbano en septiembre pasado. Por todos ha sido compartida la constatación de que los fieles quieren ser plenamente ciudadanos y activos constructores del bien común en las respectivas naciones.

El nuevo patriarca copto-católico, S.B. Ibrahim Sidrak, preocupado por la actual situación de Egipto, ha evidenciado los motivos significativos de esperanza: la vitalidad de la presencial eclesial, el camino positivo de escucha y colaboración entre las iglesias católicas del país y la copto-ortodoxa, el entusiasmo de los jóvenes que se comprometen para que no "se les robe la esperanza".

S.B. Louis I Sako, también elegido patriarca en enero pasado, subrayó el inicio de un camino de renovación en la iglesia caldea, que desea invertir en caminos de formación para laicos, para que sean actores cualificados de la vida social y constructores capaces de dialogo y reconciliación. Solo así se preparará un nuevo futuro para Irak y por esto se ha renovado el compromiso del los obispo locales de una coordinación de los proyectos de desarrollo.

El delegado apostólico en Jerusalén, monseñor Giuseppe Lazzarotto, ofreció una panorámica sobre la situación actual, y sugirió que se invierta en proyectos de apoyo a la vivienda, de formación y de trabajo para los cristianos. Se ha dedicado una atención particular a la difícil situación de Gaza para remarcar la preciosa actividad educativa y de caridad ofrecida por la pequeña presencia cristiana.

De otro lado, el padre Padre Pierbattista Pizzaballa OFM, custodio de Tierra Santa presentó los resultado de la colecta Pro Terra Sancta de los años 2011-2012, y su uso para el mantenimiento de los santuarios, la acogida de peregrinos y las numerosas obras. apostólicas.