Francisco dijo en español: "Seamos piedras vivas de su Iglesia"

Última audiencia del papa en la Plaza de San Pedro antes de la pausa del verano europeo

Lima, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 1399 hits

Esta mañana del miércoles, el papa Franciso realizó en la Plaza de San Pedro, la última audiencia general antes de la pausa de verano. El santo padre Francisco dio la catequesis semanal, no sin antes dar un giro por el perímetro de la plaza en el jeep descubierto para saludar y bendecir a los fieles, en una plaza abarrotada por unos 50.000 fieles que llegaron a su encuentro.

En el contexto del Año de la fe y del cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II, hizo referencia a la figura de la Iglesia como 'templo', tan bien recogida en el numeral 6 de la constitución dogmática Lumen gentium.

En español envió sus saludos a los "grupos provenientes de España, Argentina, Bolivia, Colombia, México y los demás países latinoamericanos". Y les invitó: "Pidamos al Señor que, animados por su Espíritu, seamos siempre piedras vivas de su Iglesia".

Dios quiso un templo 

Si bien al pensar en un templo, nos viene a la memoria un edificio, el Catequista universal invitó a pensar en la historia del pueblo de Israel, narrada en el Antiguo Testamento. Recordó que en Jerusalén, "el gran templo de Salomón era el lugar del encuentro con Dios en la oración; al interior del Templo estaba el Arca de la Alianza, signo de la presencia de Dios entre la gente".

Y explicó también que dentro de esta arca, estaban las Tablas de la Ley, el maná y la vara de Aarón, "un recordatorio de que Dios siempre había estado en la historia de su pueblo, que lo había acompañado durante el viaje, que había guiado sus pasos".

Por eso, así como el templo judío recuerda esta historia, también los cristianos cuando vayan al templo "debemos recordar esta historia, la historia de cada uno de nosotros, el modo en que Jesús me encontró, cómo Jesús anduvo conmigo, cómo Jesús me ama y me bendice", subrayó.

Esta relación es de suma importancia, según la enseñanza de Francisco, porque "lo que fue prefigurado en el antiguo Templo, se hace, por el poder del Espíritu Santo, en la Iglesia", ya que la Iglesia "es la casa de Dios". Y lo es porque según dijo, es "el lugar de su presencia, donde podemos encontrar al Señor (..) la Iglesia es el Templo en el que habita el Espíritu Santo que la anima, la guía y la sostiene".

Invitó a quien quiera encontrar a Dios y a entrar en comunión con Él por medio de Cristo, e iluminarse con el Espíritu Santo, a que lo haga "en el pueblo de Dios, en medio de nosotros, que somos la Iglesia".

Todos conforman la Iglesia

Recordando la profecía de Natán al rey David que se encuentra en el segundo libro de Samuel (cf. 7,1-29) hizo ver que no es el hombre quien le ofrece una casa a Dios, sino que es el mismo Dios quien construye su casa; y lo hizo en Cristo, sobre quien el Padre construyó su "templo viviente". Y hoy, la Iglesia es el "hogar espiritual" edificado por Cristo, no hecho de piedras materiales, sino de "piedras vivas que somos nosotros", aseguró el papa.

Esto significa para Francisco, "que el templo somos nosotros, somos la Iglesia viva, el templo vivo, y cuando estamos juntos, entre nosotros está también el Espíritu Santo, que nos ayuda a crecer como Iglesia (..) somos el pueblo de Dios".

Por otra parte, se refirió al rol del Espíritu Santo en la Iglesia. Él es quien con sus dones, "armoniza la variedad, que es la riqueza de la Iglesia y une todo y a todos, a fin de constituir un templo espiritual".

En este templo, advirtió Francisco "nadie es inútil, nadie es secundario, ninguno es el más importante en la Iglesia, (porque) todos somos iguales y necesarios ante los ojos de Dios".

Y como es su costumbre, se puso él mismo de ejemplo para decir que el papa es igual a todos, porque "todos somos iguales, ¡somos hermanos!", dijo con entusiasmo a la multitud; y quizás a aquel que se sentía perdido entre la masa humana le recordó: "Nadie es anónimo: todos formamos y edificamos la Iglesia".

Estas palabras alentadoras llegaron también hasta aquellos que dicen: ‘No tengo nada que ver con la Iglesia’. A estos, y a otros que podrían pensarlo a futuro, les recordó que "nadie puede irse, todos tenemos que ofrecerle a la Iglesia nuestra vida, nuestro corazón, nuestro amor, nuestro pensamiento y nuestro trabajo: todo junto".

Finalmente, invitó a preguntarse: "¿cómo vivimos nuestro ser Iglesia? ¿Somos piedras vivas, o somos, por así decirlo, piedras cansadas, aburridas, indiferentes?". Por ello invitó a cada cristiano "a estar vivo, feliz de ser cristiano, y vivir esta belleza de ser parte del pueblo de Dios que es la Iglesia".

Para leer la catequesis completa del papa aquí