Francisco en el ángelus: recuerda a los marítimos y a los camillianos

En el 'Domingo del Mar encomienda a María a los marítimos lejanos de sus hogares. E invita a los hijos e hijas de san Camillo a crecer en el carisma de la caridad

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 671 hits

El papa Francisco después de rezar la oración del ángeluls desde su estudio que da hacia la plaza de San Pedro, hizo un apremiante llamado en favor de la paz en Tierra Santa. A continuación en este 'Domingo del Mar' confió a los marítimos a María Stella Maris. Recordó también la vocación de los camilianos a los 400 años de la muerte de su fundador. 

A continuación las palabras dichas por el Santo Padre.

"Hoy se celebra el “Domingo del Mar”. Dirijo mi pensamiento a los marítimos, a los pescadores y a sus familias. Exhorto a las comunidades cristianas, en particular a las costeras, para que estén atentos y sensibles hacia ellos. Invito a los capellanes y a los voluntarios del Apostolado del Mar a continuar su empeño de atención pastoral a estos hermanos y hermanas. A todos confío, especialmente a todos los que se encuentran en dificultad y lejos de casa, a la maternal protección de María, Estrella del Mar.

Me uno en oración a los pastores y a los fieles que participan a la peregrinación de la Familia de Radio María a Jasna Gora, Czestochowa. Les agradezco por sus oraciones y les agradezco de corazón.

Saludo ahora con gran afecto a todos los hijo e hijas espirituales de san Camillo de Lellis, de quien mañana se recuerda el 400° aniversario de su muerte. Invito a la familia camiliana al cúlmine de este año jubilar, a ser signo del Señor Jesús que como buen samaritano, se agacha sobre las heridas del cuerpo y del espíritu de la humanidad que sufre, poniendo el aceite de la consolación y el vino de la esperanza.

A todos los que han venido aquí a la plaza de San Pedro, como a los operadores sanitarios que están dando servicio en los hospitales y casas de atención, les deseo que crezcan cada vez más en el carisma de caridad, alimentado por le contacto cotidiano con los enfermos. Y por favor no se olviden de rezar por mi".

Y al despedirse el papa le deseó a todos: “buona domenica” y “buon pranzo. Arrivederci”.