Francisco llama al párroco del pesebre viviente: "Gracias por el bonito dí­a"

En entrevista a ZENIT el padre Dario cuenta una serie de anécdotas. Sigue el asombro de la parroquia romana por la visita del Papa en el dí­a de Reyes

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Salvatore Cernuzio | 1540 hits

Evidentemente la visita hecha en la fecha de los Reyes Magos al pesebre viviente de la parroquia romana de San Alfonso María de Ligorio ha conmovido al papa Francisco. Tanto que el Pontífice, al día siguiente, llamó de nuevo al párroco don Darío Pompeo Cruscuoli para darle las gracias por la acogida y el fervor espiritual de los parroquianos.

"Ha sido una llamada sencilla, de pocos minutos", cuenta a ZENIT padre Darío. "El Papa me llamó el martes por la tarde, al día siguiente de la visita, y me dijo: 'Gracias por el bonito día, me he sentido muy bien'. No me lo esperaba, naturalmente me ha gustado. Porque siempre es bonito ver características como la cordialidad, la educación, la sencillez en una persona y con más razón si se trata del Pontífice de la Iglesia universal".

Por otra parte, el padre Darío ha observado que el papa Francisco "no hace otra cosa que seguir las huellas de Jesús: hace lo que Él ya hizo. Nosotros somos personas que necesitan continuamente atención, y Cristo estuvo atento a nuestras debilidades y necesidades, por esto intervino". De igual modo, el Santo Padre "se hace cercano a todos". El mismo Bergoglio, en la llamada en la que anunciaba su llegada a la iglesia en la zona Giustiniana, confió al párroco que aceptaba la invitación porque "estaba contento de pasar la tarde de la Epifanía en medio a la gente".

La visita del lunes -como todo los medios de comunicación del mundo han mostrado- fue una tarde memorable. Será difícil olvidar las fotos del Papa al estilo 'Buen Pastor', que temeroso pero contento carga una oveja sobre la espalda. Por no hablar de las numerosas anécdotas ocurridas durante el paseo en la 'Palestina en miniatura' reconstruida en la plaza de san Alfonso.

Francisco dio lo mejor de sí dentro de la monumental representación sagrada. A los trabajadores del pesebre que, por orden del párroco, salieron al encuentro a su llegada, les dijo con alegría: "Hoy es fiesta, ¡no se trabaja!" Y a un carpintero que le llevó su bastón le preguntó: "¿Esto lo debo usar para guiar o para golpear a alguno?" Y, después de haber probado un trozo de queso ricota y las cerezas que los figurante del pesebre le ofrecían, el Pontífice susurró al oído a don Darío: "Estos pastores no piensan en mi estómago..."

"Es una persona normal, sencilla", comenta Criscuoli, y añadió que apenas lo vió le dijo: "Estás loco por haber puesto en pie todo esto, pero ciertas locuras le gustan mucho a Dios". Lo que me ha conmovido -le cuenta a ZENIT- es que era evidente que el Santo Padre no estaba descansado. El día de la Epifanía, entre la misa de la mañana y el ángelus, no era realmente un día 'ligero'. A pesar de esto, no se detuvo un instante, habló con cada uno de los figurante del belén, desde los pastores hasta lo ángeles. Había varias mujeres embarazadas y bendijo el vientre de cada una de ellas". En particular, prosigue don Darío, a una joven que le manifestó al Papa su miedo por tener hijos por la joven edad, Bergoglio le dijo: "Habla con la Virgen María, ella es mamá, te dará la gracia y te inspirará a hacer la voluntad de Dios".

A pesar de acudir solamente para visitar el pesebre, el Santo Padre se detuvo a saludar a los enfermos y a dialogar con los niños en las zonas de acogida preparadas en el estacionamiento de la parroquia. "No se ha olvidado de nadie, ha dado una palabra a todos y incluso de forma ingeniosa", afirma el párroco. Y ha contado otra anécdota curiosa: "Yo vengo de una familia muy numerosa, somos cinco hijos, y todos juntos  con mujeres e hijos llegamos a 26. Cuando ellos se han presentado al Papa, lo primero que ha preguntado a mi madre ha sido: 'Señora, ¿y usted qué cocina cuando se reúnen todos? ¿Y cuántos kilos de pasta pone?'"

En resumen, realmente "un bonito día" de tú a tú con el Sucesor de Pedro, además de un bonito regalo que don Darío, párroco desde hace un año y medio, ha hecho a sus parroquianos. Los cuales "están todavía atónitos" y preguntando al sacerdote: "¿Pero ha sido todo verdad? ¿Realmente el Papa ha venido aquí?" En esta atmósfera de alegría, San Alfonso María de Ligorio representará por la tarde del domingo 13 de enero nuevamente el pesebre. "Lo haremos de nuevo -concluyó el párroco- porque después de haber sido bendecido por el papa Francisco, no podemos contar ya las peticiones de las personas que desean verlo".

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Traducido del italiano por Rocío Lancho García