Francisco: no ser indiferentes ante la trata de seres humanos

Mensaje del Santo Padre a los fieles brasileños por la 'Campaña de fraternidad' de cuaresma

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 490 hits

El papa Francisco ha enviado un mensaje a los fieles de Brasil con motivo de la anual “Campaña de fraternidad” de cuaresma promovida por la Iglesia de Brasil y que este año aborda el tema “Fraternidad y trata de seres humanos”. El lema de la campaña es “Cristo nos ha liberado para que vivamos en libertad".

El Santo Padre les recuerda que “durante los próximos cuarenta días intentaremos ser más conscientes de la infinita misericordia que Dios nos ha dado y nos pidió que diéramos a los demás, especialmente a los más necesitados: "¡Eres libre! ¡Ve y ayuda a ser libres también a tus hermanos!”. En este sentido -observa el Papa- y "con el deseo de movilizar a los cristianos y a las personas de buena voluntad de la sociedad brasileña contra una plaga social como la trata de seres humanos... los obispos brasileños os proponen este año el tema 'Fraternidad y trata de seres humanos'".

Por ello, subraya el Papa en su mensaje: “¡No se puede permanecer indiferente sabiendo que hay seres humanos comprados y vendidos como mercancías!" Así invita a pensar "en los niños adoptados para la extracción de órganos, en las mujeres engañadas y obligadas a prostituirse, en los trabajadores explotados, sin derechos, ni voz". En este punto, el Santo Padre indica que necesitamos un profundo examen de conciencia: "¿Cuántas veces toleramos, de hecho, que un ser humano sea considerado como un objeto, expuesto para vender un producto o para satisfacer deseos inmorales? La persona humana nunca tendría que comprarse y venderse como una mercancía. El que la usa y la explota, aunque indirectamente, es cómplice de esta opresión".

Una situación que también se puede pasar al ámbito familiar, por eso Francisco exclama: "¡Cuántas veces la arrogancia reina allí también! Padres que esclavizan a sus hijos; hijos que esclavizan a sus padres; cónyuges que se olvidan de su llamada a este don y se explotan como si fueran productos de consumo, desechables. Ancianos sin un lugar en la sociedad y niños y adolescentes sin voz".

Francisco concluye afirmando que "si ofendo la dignidad humana de los demás es porque antes he malvendido la mía ¿Y por qué? Para conseguir poder, fama, bienes materiales ... Y todo esto - ¡fijaros!- a cambio de mi dignidad de hijo e hija Dios, salvada con el precio de la sangre de Cristo y garantizada por el Espíritu Santo que dentro de nosotros clama: “Abba, Padre". Y agrega que "la dignidad humana es igual para todos los seres humanos: cuando pisoteo la del otro, pisoteo también la mía" .

Finalmente manifiesta su deseo de que "los cristianos y las personas de buena voluntad se comprometan para que nunca hombre o mujer, jóvenes o niños sean víctimas de la trata de seres humanos. Y la base más eficaz de restaurar la dignidad humana es anunciar el Evangelio de Cristo en el campo y en las ciudades, porque Jesús quiere sembrar la vida en abundancia por todas partes".