Francisco recibe a una emocionada presidenta de Costa Rica

Solidaridad ante la inmigración, defensa de la vida y respeto del medio ambiente, en el centro del coloquio

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1348 hits

El papa Francisco recibió hoy en el Vaticano a la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla Miranda, acompañada por una delegación de 12 personas. El santo padre la saludó en la antecámara de la biblioteca y al estrecharse las manos la presidenta dijo: “Encantada, mucho gusto”  y el papa respondió: “Quiero que se sienta como en su casa”.

La audiencia privada continuó en la biblioteca, donde conversaron durante unos 25 minutos, claramente sin la necesidad de traductor, como sucede en cambio con otros jefes de estado. Sobre lo que se habló con el papa, la presidenta comentó poco después en su hotel, en una rueda de prensa: “Sentí una gran cercanía y admiración por el mensaje del santo padre” y “le he reiterado la invitación para que visite Costa Rica”.

Precisó que se abordó el tema de la trata de personas y la explotación de los inmigrantes, así como de las situaciones en las que se requiere gran solidaridad, tema sobre el que “me sentí profundamente identificada con la posición del papa” dijo. Añadió que el tema es muy actual en Costa Rica, debido a la gran cantidad de inmigrantes que se reciben desde los países vecinos.

Otro punto fue la defensa de lo creado, o sea que la temática relacionada a la ecología interesó una buena parte del encuentro. La presidenta se mostró tan impresionada por la preocupación del santo padre por el tema, que indicó no sería extraño "que abordara ese tema en una próxima encíclica".

Chinchilla Miranda además le comentó a Francisco el impacto positivo que se ha registrado en la opinió pública de Costa Rica porque se ha escogió para canonizar a Juan Pablo II el milagro de la curación de la compatriota Floribeth Mora, que sufría de un aneurisma cerebral.

“Esto causó mucho júbilo --dijo-- y un grupo muy grande de costarricenses se preparan para venir a Roma a la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII” que se realizará el 27 de abril de 2014. Aunque reconoció que será difícil que ella pueda venir, pues el 8 de mayo siguiente concluye su mandato. “Si hubiera sido después hubiera venido como peregrina” dijo.

En cambio sobre el conflicto fronterizo entre su país y Nicaragua, indicó que no se entró en detalle y se confía en los instrumentos del derecho internacional.

Por su parte la Oficina de Prensa de la Santa Sede indicó que las conversaciones se han realizado “en una atmósfera de cordialidad” en la que “se ha constatado la colaboración entre la Iglesia y el Estado para afrontar algunas problemáticas sociales y la atención común reservada a diversos temas, entre ellos la tutela de la vida y la salvaguardia del medio ambiente”.

El comunicado indica que “también se ha hablado de la oportunidad de llegar a un acuerdo entre Costa Rica y la Santa Sede encaminado a reforzar las relaciones bilaterales para el bien y el desarrollo del país”. Sin excluir “la situación regional y de algunas cuestiones internacionales, subrayando la necesidad del compromiso para la construcción de la paz”.

Al concluir la audiencia cara a cara entre la presidenta y el santo padre, ingresó la comitiva integrada entre otros por el canciller Enrique Castillo, el ministro de las Comunicaciones, Carlos Roversi; el embajador Fernando Sánchez y la diputada Ileana Bremes.

En el intercambio de regalos la presidenta le entregó una estolas confeccionadas por indígenas de Costa Rica y adornadas con dibujos realizados con coloraciones naturales y le dijo: “Así las usa cuando venga a Costa Rica”, reiterando la invitación hecha al pontífice. Por su parte, el santo padre le regaló dos medallas de su pontificado y el documento de Aparecida elaborado en el 2007 por los obispos de América Latina.

A continuación fue la reunión con el 'ministro de exteriores' del Vaticano, Dominique Mamberti.

Chinchilla conoció en mayo de 2007 al papa emérito Benedicto XVI, y este año estuvo en Roma para la toma de posesión del papado por parte de Jorge Mario Bergoglio, ocasión en la que lo saludó brevemente.