Francisco: ¡Ve y custodia mi Iglesia!

Visión del Director de Cáritas México

México, D.F., (Zenit.org) Redacción | 1125 hits

Hace apenas algunas horas, en una soleada Plaza San Pedro, ante unas 200 mil personas; el recién electo Papa Francisco dirigió su primer homilía al mundo, ya como sucesor de Pedro. 

Nos invitó a ser custodios, a cuidar los unos de los otros, a cuidar de la creación y especialmente de los más pobres, débiles y pequeños. Ser custodios con discreción, humildad, en el silencio y en la cotidianidad de la vida familiar, en las horas difíciles y en las alegres, como lo hizo San José en el taller de Nazareth, educando a su Hijo y ensenándole un oficio.

Y para hacer bien esta tarea, debemos de saber escuchar a Dios, porque quien Lo escucha, es más sensible a las personas que le han sido confiadas y por eso toma decisiones más sabias. El tomarse cuidado de otras personas, del cónyuge, del abuelo, de los propios hijos, se convierte en escuela y ellos a su vez cuidarán de sus padres en su ancianidad.

Es así que se ejerce la autoridad, cuidando, protegiendo a las personas que se nos han confiado y lo mismo se aplica con este mundo, con esta casa común, esta casa de todos que habitamos.

Hemos percibido un Papa sencillo, que humildemente pide las cosas “por favor”, al dirigirse “a todos aquellos que ocupan roles de responsabilidad en ámbito económico, político, social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”, que por favor, hagan su trabajo.

Nos invitó a cuidar también de nosotros mismos, no dejando que el odio, la envidia y la soberbia dominen nuestras personas. Y repitió dos veces enérgicamente: “no tengan miedo de la bondad, ni de la ternura”, que son también características de quien es fuerte, valiente y trabajador, como San José, porque la ternura no es la virtud del débil.

Terminó reconociendo en el inicio de su ministerio Petrino, que el verdadero poder es el servicio, “porque solo quien sabe amar, sabe cuidar de los demás”.

Gracias Papa Francisco, porque eres esa esperanza, ese rayo de luz para la Iglesia, en medio de tantas nubes grises, porque seguramente has escuchado a Dios, quien te dice también: “Francisco, ve y custodia mi Iglesia”.

Pbro. Oscar Arias
Director de Cáritas, Ciudad de México