Fratenidad, justicia y trabajo para una sociedad en paz, pide el Papa

Al recibir al nuevo embajador de Benín ante la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 28 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- El Papa destacó la necesidad de la fraternidad, la justicia y el trabajo para lograr “una sociedad erigida sobre la justicia y la paz, en el reconocimiento de los derechos de todos los componentes de la nación”.

Lo hizo este viernes, al recibir en el Vaticano al nuevo embajador de Benín ante la Santa Sede, Comlanvi Théodore Loko, con motivo de la presentación de sus cartas credenciales.

En su discurso, Benedicto XVI destacó que pide a Dios “que bendiga los esfuerzos de todos los que trabajan en la edificación de una sociedad erigida sobre la justicia y la paz, en el reconocimiento de los derechos de todos los componentes de la nación”.

Y afirmó que “la realización de un ideal así necesita la unión fraterna, el amor a la justicia y la valoración del trabajo”.

La referencia a estos tres valores la realizó recogiendo la divisa de Benín, Fraternidad – Justicia – Trabajo, que, para el Papa “es como un verdadero compendio de la carta de una nación con altos ideales humanos”.

Sobre a este compendio, destacó que “su realización contribuye también a ampliar la solidaridad con otras naciones” y apreció la solidaridad de este país africano con Haití, en el reciente terremoto.

Respecto al primero de los tres valores, la fraternidad, el Pontífice señaló que “es una condición primordial para la paz social y un factor de promoción humana integral”.

“Expresión concreta de la igual dignidad de todos los ciudadanos, la fraternidad es un principio fundamental y una virtud basilar para realizar una sociedad verdaderamente floreciente, ya que permite valorar todos los potenciales humanos y espirituales”, declaró.

Y se refirió al segundo de estos valores del pueblo beninés indicando que “la fraternidad debe también conducir a la búsqueda de la justicia, cuya ausencia es siempre causa de tensiones sociales y da lugar a numerosas consecuencias nefastas”.

También en referencia a la necesidad de justicia, advirtió que “la búsqueda del interés personal en detrimento del bien común es un mal que carcome lentamente las instituciones públicas, frenando también el desarrollo integral del ser humano”.

Benedicto XVI dijo que “los actores políticos, económicos y sociales de una nación son como su “conciencia vigilante” que garantiza la transparencia en sus estructuras y la ética que anima la vida de toda la sociedad”.

“Deben ser justos -añadió-. La justicia acompaña siempre a la fraternidad. Constituye un factor de eficacia y de equilibrio social”.

En tercer lugar, declaró que “en el desarrollo de una sociedad, el trabajo ocupa un lugar de primer orden”.

Recordó que el trabajo “es co-existencial a la condición humana, ya que el ser humano se realiza plenamente por su trabajo”.

Y aseguró que “el amor al trabajo lo ennoblece y crea una verdadera simbiosis entre las personas, así como entre el ser humano y los demás elementos de la creación”.

Entre los valores del patrimonio beninense, el Papa también destacó el respeto al carácter sagrado de la vida.

Y señaló que esos valores “serán una ayuda preciosa para reafirmar su identidad y su vocación propia”.

Previamente, el embajador del país africano le había dirigido al Papa un saludo, en el que dedicó unas palabras de recuerdo al cardenal Bernardin Gantin, originario de Benín, fallecido hace dos años.

El Papa se refirió al purpurado después como a “un auténtico constructor de puentes entre culturas y continentes” y destacó que su ejemplo estimulará a numerosos benineses, especialmente los más jóvenes.

“Su ministerio eclesial, por su parte, estimulará a los hombres y a las mujeres de Iglesia a realizar un servicio generoso y cada vez más competente para el mayor bien de su querido país, que celebrará el año que viene el 150º aniversario de su evangelización, afirmó.

Benedicto XVI señaló la importancia de que Benín tenga un embajador ante la Santa Sede residente en Roma.

Consideró que ello “destaca la excelencia de las relaciones que existen entre la República de Benín y la Santa Sede y la gran consideración que el pueblo de Benín tiene por la Iglesia católica”.

El Papa también alentó a los católicos de Benín “a ser cada vez más auténticos testigos de la fe y del amor fraterno que Cristo nos enseña”.

Destacó los esfuerzos, especialmente de las autoridades, “para consolidar las relaciones de respeto y de estima recíprocas entre las confesiones religiosas de su país”.

Y aseguró que “la libertad religiosa no puede más que contribuir a enriquecer la democracia y favorecer el desarrollo”.