George W. Bush en el Desayuno Nacional de Oración

Asegura que sus propuestas respetan la separación Iglesia-Estado

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WASHINGTON, 1 febrero 2001 (ZENIT.org).- El presidente de Estados Unidos George W. Bush afirmó esta mañana en un encuentro con líderes religiosos que «la discriminación contra las instituciones religiosas por el simple hecho de que son religiosas tiene que terminar».



Al participar en el Desayuno Nacional de Oración, una cita tradicional que no se pierde ninguno de los presidentes de Estados Unidos, Bush promovió una serie de iniciativas que pretenden promover la acción caritativa y social de las instituciones religiosas permitiéndoles utilizar ayudas distribuidas con este objetivo por el Estado.

Asimismo, Bush propuso exenciones fiscales con el objetivo de alentar los donativos con objetivos caritativos.

«El gobierno no puede ser sustituido por la caridad, pero puede dar la bienvenida a las instituciones caritativas como socios en lugar de sentirlas como rivales», afirmó.

Según el presidente republicano, la fe religiosa está profundamente arraigada en Estados Unidos. «Nuestro país ha reconocido la contribución de la fe. Nosotros no imponemos ninguna religión. Damos la bienvenida a todas las religiones. Nosotros no prescribimos la oración. Nosotros damos la bienvenida a la oración. Esta ha sido la tradición de nuestra nación y será el criterio de mi administración».

Ante las críticas que ha recibido en los últimos días de violar la separación entre la Iglesia y el Estado, Bush, metodista practicante, respondió en el encuentro que «un presidente de Estados Unidos está al servicio de toda fe y al servicio de aquellos que no tienen fe para nada. Yo me he dado cuenta de que mi fe me ayuda a ponerme al servicio de la gente».

El Desayuno Nacional de Oración es un encuentro que se celebra desde 1952, cuando un grupo de abogados se congregaron para rezar por el nuevo presidente Eisenhower y su gobierno.