Georgia: Apoyo de los agustinos recoletos a la Iglesia ortodoxa

El Presidente Saakashvil agradece el apoyo en Roma

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ROMA, martes, 21 junio 2011 (ZENIT.org).- Mijeil Saakashvil, presidente de la República de Georgia, participó en la primera eucaristía de la Iglesia ortodoxa en el templo agustino recoleto de San Ildefonso y Santo Tomás de Villanueva, en Roma, Italia.

Con el gesto religioso y ecuménico de ofrecer un espacio para el culto a la Iglesia Ortodoxa, los agustinos recoletos presta una importante ayuda social a una de las últimas minorías migrantes que comienza a asentarse en la capital italiana, informa la Orden en una nota enviada a ZENIT.

Mijeil Saakashvil agradeció la colaboración de la Orden, que de esta forma presta una gran ayuda en el campo de los desafíos sociales propios de las olas migratorias. El presidente de la exrepública soviética asistió a la primera eucaristía que la Iglesia Ortodoxa de Georgia celebró el 2 de junio en el templo de San Ildefonso.

La de los georgianos es la última minoría de los países del Este europeo que afluye a Italia desde hace dos décadas, prácticamente, desde se independizó de Rusia, en 1991. Llevaban años buscando una iglesia en la que celebrar su culto de manera estable, y lo hallaron en la iglesia que los agustinos recoletos construyeron en Roma, entre 1667 y 1672.

No es una cesión de la iglesia. Los recoletos siguen celebrando allí dos eucaristías diarias, incluidos los domingos y festivos. Con el aval de la diócesis de Roma, los religiosos han puesto su iglesia a disposición de los hermanos ortodoxos, para que éstos tengan un lugar donde encontrarse y poder celebrar la eucaristía.

En el atrio del templo, recibió al presidente georgiano el prior de la comunidad religiosa Pablo Panedas, que le dio la bienvenida y recibió de él el reconocimiento por haber acogido a la comunidad nacional georgiana.

También el sacerdote ortodoxo padre Ioanne mostró su gratitud para con los agustinos recoletos en el discurso con que acogió al presidente.

Y de nuevo la reiteró éste en las palabras que dirigió a los fieles, en su mayor parte mujeres jóvenes y de mediana edad que trabajan en Italia como cuidadoras o en el servicio doméstico.

Les insistió en que siguieran reuniéndose y fortaleciendo su identidad y espiritualidad, porque –dijo “los georgianos somos poca cosa cuando estamos desunidos, pero cuando estamos juntos y unidos somos imbatibles”.