«Globalizar la solidaridad», misión de la Iglesia

Según el presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar

| 418 hits

ROMA, jueves, 11 noviembre 2004 (ZENIT.org).- En un momento en que el fenómeno de la globalización está haciendo sentir efectos negativos especialmente en África «será misión de la Iglesia globalizar la solidaridad», reconoció el miércoles el arzobispo de Abuja y presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), monseñor John Onaiyekan.



150 obispos de más de 60 naciones de Europa y África presentes en Roma escucharon la exhortación del prelado. Han sido convocados para interrogarse sobre la responsabilidad común para la Iglesia y para los propios pueblos en una reflexión sobre «Comunión y solidaridad» entre ambos continentes.

Con el patrocinio de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos y la colaboración de organismos de solidaridad, el SECAM promueve este Simposio junto al Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE).

Participarán también en el encuentro representantes de siete dicasterios vaticanos, delegados de los organismos eclesiales continentales de Asia, América Latina y América del Norte, así como responsables de organizaciones internacionales.

En su intervención de apertura del Simposio, el arzobispo nigeriano hizo un recorrido de las relaciones que unieron antiguamente a África y Europa, reconociendo que «la Iglesia africana que conocemos hoy es en gran parte hija de la Iglesia europea».

«La expansión de la cristiandad en África, mediante la actividad de los misioneros europeos en el siglo pasado, es un récord en la historia de la misión» –afirmó--, y «el mayor progreso paradójicamente tuvo lugar durante la época colonial», aunque las autoridades coloniales no dudaron en «poner obstáculos a la evangelización cristiana allí donde les convenía para sus objetivos».

«El ingente crecimiento de la Iglesia en los últimos cuarenta años en África se debe a la gracia de Dios, al empeño y dedicación de los cristianos africanos, pero también al constante apoyo y asistencia externa por parte de Iglesias más antiguas, especialmente europeas», añadió monseñor Onaiyekan.

Y si bien «durante un largo periodo la relación entre las Iglesias europeas y africanas fue la del donante respecto al donatario», se perfila ahora una nueva época en la que se advierte cada vez más «la necesidad de nuevas relaciones basadas en la confianza mutua, la comunión y la solidaridad», observó.

Continuando con su itinerario, el prelado recordó que «a partir del Concilio Vaticano II, la Iglesia africana ha ido progresivamente ocupando el lugar de hijo adulto entre las Iglesias hermanas del mundo» hasta el Sínodo de los obispos de África, en 1994, que marcó un antes y un después en su desarrollo, y la «necesidad de una gran consideración para la Iglesia en África en el contexto de la Iglesia mundial».

Con todo, «los problemas de África no pueden ser resueltos sólo por África», subrayó.

Entre los principales desafíos que enfrenta África en este momento, el arzobispo de Abuja aludió al fenómeno de la globalización, del que su continente sufre sobre todo los «aspectos negativos».

En este sentido alertó de que «será misión de la Iglesia globalizar la solidaridad, asegurando de esta manera que el mundo entero, incluida África, participe de los frutos de un mundo más unido y cada vez más atento al cuidado del otro y a compartir».

Igualmente el prelado expresó su esperanza de que este Simposio sirva para dar vida a una «orgánica solidaridad pastoral entre la Iglesia en África y en Europa», capaz de llegar a una consolidación «mutuamente enriquecedora».

Además manifestó su deseo de que puedan nacer «estrategias pastorales para hacer efectivo el testimonio de la Iglesia en la curación de las relaciones África-Europa (...), atormentadas por iniquidades y opresiones durante muchas generaciones».

Un deseo de comunión y solidaridad con la Iglesia en África ha llevado a la publicación en América de una carta pastoral titulada «A Call to Solidarity with Africa» («Una llamada a la solidaridad con África»), dijo el presidente del SECAM.

«Tras este encuentro de los obispos de África y de Europa, tenemos en programa otro encuentro con los obispos de África y América», anunció finalmente.