''Gracias y bendiciones para nuestros hermanos separados de Corea del Norte''

Respuesta del arzobispo de Seúl a las amenazas de guerra del gobierno de Piongyang

Madrid, (Zenit.org) Nieves San Martín | 917 hits

La respuesta a las amenazas de guerra es “abundantes gracias y bendiciones para nuestros hermanos, separados de nosotros, en Corea del Norte”. Lo afirma, en un mensaje pascual, el arzobispo de Seúl Andrew Yeom Soo-jung, con la esperanza de que la paz pueda triunfar siempre en la península coreana.

El mensaje enviado a la agencia vaticana Fides se produce en un momento de alta tensión política y militar entre las dos Coreas.

Recordando que “el amor y la paz del Señor resucitado han inundado el mundo de la alegría pascual”, el arzobispo invita a todos a “rezar por aquellos que sufren física y espiritualmente” y, sobre todo, “por los hermanos de Corea del Norte”.

“Con la resurrección de Jesucristo, Dios nos muestra que la muerte no es el final sino un nuevo comienzo: se pasa de la oscuridad a la luz, de la muerte a una nueva vida”.

Esa “nueva vida” que el arzobispo desea a todo el pueblo de Corea del Norte y del Sur, invocando: “Vivimos en una época en que la paz es más necesaria que nunca, y nosotros los cristianos debemos convertirnos en el instrumento que trae la paz de Jesús al mundo. Nuestro país está lejos de la paz debido a la inestable situación política y al conflicto con Corea del Norte. ¿Qué debemos hacer para ser un instrumento de paz? Debemos creer en la Resurrección de Cristo y vivir la Resurrección. Permanecer en Cristo con una fe profunda ante el mal o el dolor significa abrazar la agonía del prójimo y ayudar a los demás a llevar su cruz”. 

El arzobispo subraya la actualidad de la Resurrección que “no es sólo un evento que ocurrió en el pasado”. “El Señor resucitado está con nosotros en este momento. Si creemos en su presencia, todo se puede cambiar, nada es imposible para Dios”. “El amor y la paz de Dios sea con todos vosotros y con toda la Corea”, concluye el mensaje.

Esta mañana, habiendo leído probablemente en la prensa las bravatas del pequeño país oriental, el papa Francisco, en su homilía en la capilla de la residencia vaticana de Santa Marta, ha dicho que “la paz no se compra ni se vende: es un don de Dios. Y lo debemos pedir”. Aunque el pontífice se refería a un estado del ánimo del cristiano, sin duda la paz individual es el germen de la paz social y global.

Desnuclearizar la península

El 6 de marzo, Fides daba cuenta de la postura de la Iglesia en Corea ante la escalada armamentista en la región. El arzobispo de Seúl consideraba “urgente promover la voluntad de diálogo”. A partir de una premisa: “La Iglesia propone la desnuclearización de la península coreana, y es necesaria una vía pacífica para lograr este objetivo”. Un llamamiento de la Iglesia surcoreana a raíz del nombramiento del nuevo presidente del país Park Geun-hye.

Uno de los expedientes más controvertidos en la mesa del nuevo presidente es el de las relaciones con Corea del Norte, que en los últimos años ha seguido dando pasos en su programa nuclear y desafiando al mundo.

Monseñor Yeom Soo-jung señalaba: “Como arzobispo de Seúl también soy administrador apostólico de Piongyang. Por lo tanto, nuestra Iglesia debe tener en cuenta los problemas de la Iglesia en Corea del Norte. Creo que el aspecto más importante en las relaciones entre Corea del Norte y del Sur es fomentar la confianza mutua con el fin de evitar nuevos conflictos. La Iglesia se compromete con la oración y tratará de hacer gestos de solidaridad. La solución del conflicto es la de un diálogo entre las dos Coreas. Mientras tanto, nuestra diócesis ayuda a Corea del Norte, realizando asistencia humanitaria a través de Caritas. La Iglesia coreana se preocupa por el pueblo de Corea del Norte y por la evangelización del país. Por eso confía en el Señor”.

Caritas la única ONG que actúa en el Norte

Por su parte, el director ejecutivo de Caritas Internacional para Corea del Sur, el padre Simeon Lee, tras una visita realizada a Corea del Norte, en agosto de 2011, informaba que realizó el seguimiento de la distribución de cien toneladas de harina, que entregó la organización humanitaria de la Iglesia católica, y habló con sus contrapartes norcoreanas.

La harina se distribuye habitualmente en guarderías y hospitales, en el condado de Gangnam, en North Hwanghae. “Aunque no es mucho comparado con la necesidad, esperamos que esta ayuda alimentaria proporcione esperanza a los niños y a los enfermos. Esperamos que nuestra ayuda pueda consolar al pueblo, y hacerles comprender que alguien está con ellos”, decía el padre Lee.

El dinero para la harina fue recolectado por Mass for Peace, en Imjingak, Corea del Sur. Una misa organizada por la Comisión para la Reconciliación Nacional. Caritas Corea estuvo muy implicada en el proceso.

La ONG de la Iglesia centra su trabajo principalmente en la ayuda alimentaria pero en mayo pasado apoyó la entrega de artículos sanitarios a un hospital en North Hwanghae y continúa este trabajo. Cuando visitó el hospital, afirma el padre Lee, no pudo encontrar “ninguna instalación para cocinar y la gente tenía que preparar su propia comida. Muchos pacientes sufren de malnutrición”.

Mientras los norcoreanos sufren hambre, el régimen de Kim Jong-un sigue dilapidando los recursos del pequeño país oriental en la fabricación de armas de destrucción masivam, apuntadas hacia Estados Unidos, cuando no a su vecino del Sur.

Las tensiones políticas con este causaron la disminución de la ayuda humanitaria al Norte. La situación siguió deteriorándose hasta que el gobierno de Corea del Sur aprobó la distribución de ayuda por parte de las ONG después de ocho meses. La ayuda alimentaria de Caritas Corea desempeñó un papel catalizador en el trabajo de ayuda en Corea del Norte.

Corea del Norte viene sufriendo desde hace mucho tiempo crónicas temporadas de escasez, debido entre otras cosas a las inundaciones periódicas. Un informe reciente de la ONU afirma que más de seis millones de personas necesitan ayuda alimentaria, debido a la reducción de la producción agrícola y de las importaciones, así como una disminución de la ayuda bilateral. 

El trabajo de Caritas Corea se centra en cuatro áreas: ayuda humanitaria; servicios sanitarios; seguridad alimentaria; y apoyo a los más vulnerables.

Caritas Corea se ha convertido en el único canal de apoyo a Corea del Norte por parte de la Conferencia Episcopal de Corea. Como resultado de esta decisión, la organización humanitaria espera que se refuerce la capacidad de ayuda a Corea del Norte.

La República Popular Democrática de Corea, o Corea del Norte, tiene una población de 24 millones de habitantes, y un régimen de partido único, marxista leninista, el Partido de los Trabajadores. Según datos de 2010, la esperanza de vida en Corea del Norte es de 64 años, mientras que el 99% de la población está alfabetizada, régimen dixit.

La ocupación militar japonesa de Corea terminó con el fin la II Segunda Guerra Mundial en 1945. Corea fue entonces dividida en dos partes por el paralelo 38: la Unión Soviética tomó el control de la parte Norte, y el ejército de Estados Unidos, el de la parte Sur.

Esto condujo a la formación en 1948 de dos gobiernos independientes, cada uno de los cuales reclamaba la soberanía sobre la totalidad de Corea, mientras que las familias, como en otros muros de la guerra fría, quedaban divididas.

El movimiento por la reconciliación, impulsado por la Iglesia católica, en sus momentos más dulces, ha patrocinado viajes de surcoreanos al Norte para visitar a sus parientes.