Gran Bretaña da vía libre a la clonación de embriones

Arzobispo de Westminster: «Es una decisión estremecedora»

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Gran Bretaña da vía libre a la clonación de embriones


Arzobispo de Westminster: «Es una decisión estremecedora»

LONDRES, 23 enero 2001 (ZENIT.org).- La Cámara de los Lores británica aprobó ayer una propuesta gubernamental que convierte a Gran Bretaña en el primer país que legaliza la creación de embriones humanos por clonación.

La medida tiene como objetivo promover la investigación con células estaminales embrionarias que pueden convertirse en cualquier otro tipo de célula del cuerpo humano. Pueden facilitar de este modo, la creación de órganos «de repuesto». No es sin embargo el único método científico para poder individuar y crear estas células.

La nueva ley pasó tras un larguísimo debate de siete horas con 212 votos a favor y 92 en contra de la Cámara. El 19 de diciembre pasado había sido sometida a la aprobación de la Cámara de los Comunes, donde fue aprobada con el voto favorable de 366 diputados y el contrario de 174.

La normativa, que entrará en vigor el 31 de enero, establece que los embriones usados en la investigación tendrán que ser eliminados a los 14 días.

La ley ha encontrado la oposición frontal de los líderes religiosos del país. La Iglesia anglicana, a través del arzobispo de Canterbury, unió fuerzas con los arzobispos católicos, con el rabino jefe en el Reino Unido y con el presidente de la Escuela Islámica para tratar de impedir la aprobación de la medida.

Lord Alton de Liverpool, quien había presentado una enmienda que proponía a la Cámara retardar la decisión para no acelerar los tiempos con un voto poco maduro, publicó una carta firmada por el líder tibetano el Dalai Lama, por el arzobispo de Canterbury George Carey y por el rabino jefe británico Jonathan Sacks en la que pedían al Parlamento que descartara la propuesta de ley.

«Hay muchos argumentos éticos y científicos de peso contra las técnicas de clonación, además, existe una fuerte opinión internacional contraria», dijo Alton. De hecho, semanas atrás el Parlamento Europeo había urgido a Blair para que abandonara su propuesta.

La propuesta de Alton, sin embargo, fracasó cuando el Gobierno de Tony Blair, que ha utilizado todos sus recursos para que la ley pasara, prometió que constituiría un comité de expertos para analizar los aspectos éticos y científicos de la nueva ley.

Horas antes del debate (ayer por la mañana), el arzobispo Cormac Murphy-O´Connor, arzobispo de Westminster y primado de la Iglesia católica, recién nombrado cardenal, en un último llamamiento por los micrófonos de la BBC, antes de que se votara en la Cámara, calificó los planes del Gobierno como «estremecedores».

«¿Queremos de verdad iniciar un tipo de investigación que podría acabar en personas modificadas genéticamente?», se preguntó el arzobispo. Y concluyó: «Me parece que los riesgos y peligros en este campo son altísimos».