Gran movilización global contra el matrimonio homosexual en Francia

Organizaciones ciudadanas advierten del atentado a la primera célula de la sociedad

Madrid, (Zenit.org) Nieves San Martín | 1628 hits

Cientos de miles de franceses se movilizaron este domingo en favor de del matrimonio tradicional, la unión entre un hombre y una mujer, y por los derechos de los niños a tener un padre y una madre. Trescientos mil, según la policía, quinientos mil, según el diario francés La Croix.

Llegaron en autobús, coche o tren y marcharon este domingo por las calles de París para manifestarse en contra de la ley del presidente Hollande que propone abrir la institución del matrimonio a todo tipo de uniones, y permite la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. La manifestación se inició en tres puntos de París, paralizó el tráfico y cerró estaciones de metro durante horas.

La propuesta del presidente francés se hizo cada vez más impopular en Francia y sufrió una caída en el favor de la opinión pública del 15% en seis meses. Francia está dividida pero la oposición avanza: en torno al 50% de los franceses están por la equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio, frente al 65% que lo apoyaba en agosto, según la agencia Associated Press. Para apoyar su ley, Hollande decidió coartar la libertad de conciencia de los alcaldes, que se niegan a casar a homosexuales. Según el movimiento ciudadano español “Hazte Oir”, Hollande faltó a su palabra en este aspecto y se sometió a los dictados del lobby gay.

Antoine Renard, presidente de Asociaciones de Familias Católicas Francesas (CNAFC) y de la Federación Europea de Asociaciones Familias Católicas (FAFCE), lamentó la falta de voluntad para escuchar a la sociedad civil: "Creo que nuestro país necesita fundamentalmente mantenerse unido para superar las consecuencias de la crisis económica y social, pero en lugar de esforzarse por la unidad, nuestro gobierno impulsa una cuestión que está claramente dividiendo a nuestro pueblo. Hollande se comprometió a la justicia y los jóvenes en el inicio de su mandato presidencial".

"En nombre de las familias que nuestra organización representa, llamo firmemente al presidente Hollande a retirar la proposición de ley, en nombre de la justicia para todos, especialmente para los jóvenes", subrayó Renard que también explicó que "los niños son sujetos de derechos, y sus derechos están excluidos en la propuesta actual, una propuesta que por el contrario invierte la jerarquía de derechos: en lugar de tener en cuenta el interés superior del niño, este proyecto [de Hollande] presenta un 'derecho al hijo'".

La habitual guerra de cifras se mueve entre las trescientas mil personas estimadas por la policía francesa y las quinientas mil aportadas por medios de comunicación franceses y españoles. Televisión Española y Radio Nacional dedicaron espacio preferente al evento en los informativos.

El cardenal de París André Vingt-Trois hizo la víspera de la concentración un análisis de la situación en Francia en declaraciones a Radio Notre-Dame: la "Manif pour tous", dijo, no es “fenómeno religioso opuesto al gobierno” sino algo más amplio: “Estamos ante una opinión que quiere dar a conocer, hacer oir al gobierno”, más allá de las divisiones. Respecto a la ley y la Procreación Médicamente Asistida (PMA), el purpurado galo invitó a no bajar la guardia.

''No es Iglesia contra gobierno''

En sus declaraciones, el cardenal francés afirmaba: “Espero de los católicos que se comporten como católicos, que ejerzan su derecho ciudadano a expresar su opinión, y lo hagan de modo colectiva a través de una manifestación. Tal proyecto de ley hubiera merecido un debate más sereno y mejor organizado. Esta no ha sido la opción del gobierno, y hemos sido constreñidos a buscar otros modos de expresar los puntos de vista. Esta manifestación es uno de los medios para expresar el desacuerdo profundo de un cierto número de franceses respecto a este proyecto de ley. Me regocijo de que estemos en una República en la que se tiene la facultad y la libertad de expresar las propias opiniones, por supuesto dentro del respeto democrático. Es decir, sin agresividad, sin odio y sin manifestación de violencia evidentemente, ni incluso de desprecio hacia nadie”.

En cuanto a la posibilidad de que hubiera obispos entre los manifestantes, y su propia presencia, el cardenal señalaba: “No se aún cómo pero haré algo. Lo que ha quedado muy claro en lo que dijimos a la salida de nuestro encuentro con el presidente de la República –nosotros, es decir los representantes de diferentes religiones--, es que no estamos ante un fenómeno religioso opuesto al gobierno. Estamos ante una opinión que tiene algo que dar a conocer, a hacer entender al gobierno, independientemente de los vínculos religiosos de cada uno, y que las religiones no eran instigadoras, ni organizadoras de esta manifestación. En la que los miembros de nuestras diferentes religiones participan según su convicción y según el uso que hacen del medio de expresión. Me siento feliz al saber que muchos católicos se han movilizado pero esta no es una manifestación de la Iglesia contra el gobierno”.

Hace unos días, se supo que la enmienda sobre la Procreación Médicamente Asistida (PMA) fue retirada del proyecto de ley. A este respecto, el cardenal Vingt-Trois opinaba: “No hay que dejarse manipular por los efectos del anuncio. La enmienda que ha sido retirada no fue jamás presentada”. “Si el Partido Socialista ha renunciado a presentar esta enmienda, no es por fuerza porque renuncie a ella totalmente sino porque piensa que podrá hacerla aprobar mejor de otra manera, pues la cuestión permanece tal cual. Que la enmienda haya sido retirada no quiere decir también que la transformación del matrimonio haya sido abandonada”.

Lamentable experiencia española

Por su parte, la Cadena de Ondas Populares (COPE), emisora de la Iglesia católica en España, publica hoy un editorial sobre el argumento en el que afirma: “Cuando un determinado Gobierno, cegado por la ideología y empecinado ante la verdadera realidad social, invoca el principio genérico de 'lo que la sociedad quiere', en muchas ocasiones lo hace como excusa para poner en marcha lo que él desea, como mero experimento de ingeniería social. En España lo conocemos bien. El Gobierno Zapatero se embarcó en diversos proyectos de este tipo, como el del llamado 'matrimonio homosexual' con una hoja de ruta calculada que supo exprimir al máximo para sacarle todo el rendimiento electoral posible. Ahí están los hechos y el alcance de la disparatada legislación que, en realidad, lo que hizo, en el caso de España, no fue legalizar el matrimonio entre personas homosexuales sino reformar el código civil en materia de matrimonio para hacerlo desaparecer en su especificidad”.

En Francia –añade el editorial de la COPE--, “y al rebufo del despropósito español, Hollande se ha querido marcar un tanto parecido, con un proyecto de Ley que la propia Ministra de Justicia del gobierno galo no ha tenido rubor en confesar que responde, según ella, a un cambio de civilización. Miles de franceses se han echado a la calle para hablar con argumentos de razón de lo que supone este proyecto. Ha sido mucha gente, y muy diversa, la que se ha manifestado en París para decir bien alto y claro que su rechazo no tiene nada que ver con homofobia alguna, ni con supuestas ampliaciones de derechos. La manifestación ha sido multitudinaria. A partir de ahora, Hollande, como en su día hizo Zapatero, podrá hacer lo que estime conveniente y lo que la legalidad política le permita, pero, si desoye lo que una gran cantidad de franceses le ha dicho este domingo, no podrá justificarse diciendo que su proyecto responde a una demanda de la sociedad. Una sociedad es lo que son sus familias, y el futuro de Europa pasa por la familia, por el matrimonio y la educación de los hijos en la verdad y en libertad, no por experimentos ideológicos que aquí por desgracia ya sabemos que es lo que en realidad pretenden y a dónde nos llevan”.

Manifestación global

Por otra parte, ayer, numerosos franceses residentes en Roma, Italia, se manifestaron ante la embajada de Francia en la capital, en la plaza Farnese “en defensa de la familia natural integrada por un hombre y una mujer, de la filiación natural y del derecho del niño a ser criado por un padre y una madre”.

Un grupo de progenitores galos autodenominado “La Manif Pour Tous Italie” --independiente, apolítico y aconfesional--, convocó la manifestación simultáneamente a la gran concentración de París.

Franceses de Nápoles, Florencia y Milán también participaron. Al término del evento, entregaron una carta dirigida al presidente de la República francesa pidiendo la retirada del proyecto de ley.

Así mismo --informaba a ZENIT esta organización ciudadana--, franceses de todo el mundo tenían previsto manifestarse en Londres, Bruselas, Madrid, Barcelona, Washington, Jerusalén, Moscú y Tokio. Así como en los territorios franceses de ultramar: Saint-Denis, en Réunion, Nouméa y Fort de France.