Grandes cambios en la curia romana

El Papa nombra a monseñor Re prefecto de la Congregación para los Obispos

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 sep (ZENIT.org).- Juan Pablo II sorprendió a los


«expertos» en asuntos vaticanos al hacer público el sábado pasado el
nombramiento del nuevo prefecto de la Congregación de la Santa Sede para los
obispos, el arzobispo italiano Giovanni Battista Re, quien sustituye en el
cargo al cardenal brasileño Lucas Moreira Neves.

Ciertamente muchos imaginaban que el Papa colocaría a monseñor Re, de 66
años, al frente de este organismo vaticano desde el que le asistirá en el
nombramiento de obispos de dos tercios de las diócesis del mundo (con
excepción de las orientales y de las de países de misión). Ahora bien, nadie
creía que el Santo Padre tomaría ya la decisión en este año jubilar.

Monseñor Re ha trabajado codo a codo con el Papa durante once años como
sustituto de la Secretaría de Estado. Se trata de un cargo muy importante de
la Curia Romana, pues le corresponde despachar prácticamente todos los días
con el pontífice los asuntos ordinarios de la vida de la Santa Sede.

El nuevo prefecto de la Congregación para los Obispos asume también la
presidencia de la Comisión Pontificia para América Latina. Se trata de un
cargo que conlleva la dignidad cardenalicia, de manera que en el próximo
cónclave monseñor Re debería ser creado cardenal (algunos observadores
vaticanos consideran que es uno de los dos purpurados «in pectore» del
último cónclave, es decir, aunque ya son cardenales, su nombre no ha sido
revelado por el Papa). Proviene de Brescia, la misma región italiana de
Pablo VI, y de hecho fue un cercano colaborador de ese Papa. El diario «La
Stampa» lo definía ayer como «un hombre de oración» en la Curia.

Como sustituto de monseñor Re, regresa a Roma el arzobispo argentino
Leonardo Sandri, de 57 años, quien hasta ahora era nuncio apostólico en
México. En caso de fallecimiento del Papa, al sustituto de la Secretaría de
Estado le corresponde despachar los asuntos ordinarios de la Secretaría de
Estado hasta el nombramiento del nuevo obispo de Roma, pues el secretario de
Estado cesa automáticamente en sus funciones. Sumamente cordial, paciente y
trabajador incansable, monseñor Sandri está familiarizado ya con las
responsabilidades que ahora le encomienda el Santo Padre, pues de 1992 a
1997 fue asesor para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, cargo
en el que trabajó de cerca junto a monseñor Re. Tras tres años como nuncio
apostólico en Venezuela, Juan Pablo II le envió como su «embajador» a México
el mes de mayo pasado.

El cardenal Moreira Neves, de 75 años, ha presentado su renuncia por motivos
de salud. El anuncio oficial distribuido por la Santa Sede lo confirma: «El
Santo Padre, acogiendo la reiterada petición que le ha presentado por
motivos de salud el cardenal Lucas Moreira Neves ha aceptado sus dimisiones
de los encargos de prefecto de la Congregación para los Obispos y de
presidente de la Comisión Pontificia para América Latina». En la jerarquía
de la curia romana, la Congregación de los Obispos es la segunda en orden de
prestigio e importancia tras la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El purpurado brasileño ha sido en los últimos años uno de los grandes
protagonistas de la vida de la Iglesia. Elegido como obispo auxiliar de Sao
Paulo, en 1967, participó en la III Conferencia general del Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Medellín (Colombia), en 1968. En 1974
Pablo VI lo llamó al Vaticano, donde pasó a ser vicepresidente del Consejo
Pontificio para los Laicos. En 1979, Juan Pablo II le nombró secretario
general de la Congregación para los Obispos. Regresó a Brasil, en 1987, fue
nombrado arzobispo de São Salvador da Bahia. Un año después era creado
cardenal. Era prefecto de la Congregación para los Obispos desde 1998.