Grito de los cristianos de Tierra Santa para que regresen los peregrinos

El 80% de los árabe-cristianos dependen económicamente de esta actividad

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JERUSALÉN, 11 noviembre 2001 (ZENIT.org).- La Custodia de Tierra Santa ha lanzado un llamamiento para que regresen los peregrinos a Jerusalén, Nazaret y Belén, pues su presencia es vital para los cristianos de la región.



«No nos dejéis solos a los cristianos de Tierra Santa» es el llamamiento que ha hecho el padre Vicenzo Ianniello, secretario de la Custodia de Tierra Santa.

«Estuve ayer en Belén --explica el fraile franciscano--: es una ciudad desierta. En las familias
cristianas, quien puede trata de ayudar a los otros. Pero si no se reanudan las peregrinaciones, no hay nada que hacer».

«Nunca había sucedido algo así, ni siquiera en los años de la primera Intifada», asegura en un grito de alarma pronunciado a través de las páginas del diario Avvenire.

Al centenar de empleados, en su mayoría padres de familia, que se han quedado sin trabajo la Custodia de Tierra Santa sigue entregando el 75% del salario. Pero hacer frente a este compromiso es cada vez más difícil.

El mismo problema lo tienen centenares de familias, revela el franciscano. Más del 80% de los árabes-cristianos depende económicamente de actividades relacionadas con las peregrinaciones: son propietarios y personal de hoteles y de pequeños restaurantes de los itinerarios de peregrinación; taxistas y conductores de autobuses; pequeños artesanos que realizan imágenes en madera o camisetas; vendedores de objetos religiosos y recuerdos. Están todos sin trabajo desde septiembre de 2000.

Otro drama es el de los árabes cristianos que residen en los Territorios palestinos pero que tienen actividades profesionales en Israel. Los controles puestos por el Ejército israelí por razones de seguridad significan para ellos la imposibilidad de acceder al trabajo.

Esta situación tendrá duras consecuencias en las escuelas de la Iglesia católica. Los franciscanos tienen cuatro entre Jerusalén y Belén. Son también numerosos los colegios del Patriarcado latino y de otras órdenes religiosas. Pero, si en las familias no hay entradas, no podrán pagar las cuotas.

Las actividades promovidas por la Custodia de Tierra Santa para dar una casa a familias en dificultad también se han complicado. Se trata de una iniciativa que surgió para evitar la emigración de cristianos. Pero en esta situación los inquilinos no pueden pagar ni siquiera los
alquileres simbólicos previstos por el proyecto.

Los santuarios, que en buena parte se mantienen gracias a las ofertas de los peregrinos, también están pasando un mal momento. Ahora tienen que pedir ayuda para cubrir sus gastos ordinarios.