Guía para aproximarse al sentido del dolor y del sufrimiento

Difundida por la Organización Católica canadiense para la Vida y la Familia

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ONTARIO, jueves, 25 enero 2007 (ZENIT.org).-


La Organización Católica canadiense para la Vida y la Familia (COLF, en sus siglas en inglés) ha lanzado este mes una publicación pensada para cualquier ámbito donde hombres y mujeres, jóvenes y adultos, se interroguen y enfrenten al enigma del dolor y de la muerte.

Bajo el título «Vivir, sufrir y morir... ¿para qué?», e íntegramente disponible «on line», el folleto, de seis páginas a color, también es una respuesta a las voces que actualmente apelan a la «libertad individual» para invocar un presunto «derecho a morir» cuando la enfermedad parece hacer de la vida una carga insoportable.

De ahí que el texto suscite la cuestión del sentido de la existencia y del sufrimiento.

Intención de los editores es brindar a los que sufren y a otras personas la oportunidad de descubrir o profundizar en su comprensión del inesperado sentido que Cristo da a nuestras vida y a nuestro sufrimiento.

«Muchos encontrarán en Él la fuente de su perseverancia, de su esperanza, e incluso de su alegría en la adversidad», explican.

Diversos apartados permiten una aproximación a este tema: «Dónde hallar felicidad», «Amar por toda la eternidad», «Sencillamente vivir para Dios», «Somos el Cuerpo de Cristo», «Una llamada a la solidaridad» y «Abrir la puerta a la eternidad».

Recuerdan estas páginas que «el Creador del universo tomó nuestra naturaleza humana», eligiendo ser uno de nosotros «para establecer una nueva alianza entre Él y la humanidad».

«Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a vivir la vida como hombre para enseñarnos a amar como Dios ama» -prosigue-, y «demostró la voluntad de Dios hasta la muerte de Cruz, para ofrecer su perdón y su amistad a cada uno de nosotros»; «cada persona está invitada a aceptar libremente esta reconciliación».

«Dios permanece a nuestro lado ayudándonos a enfrentar la enfermedad cuando llama a nuestra puerta, y la muerte, que un día significará nuestro paso a la vida eterna»; «todo lo que tenemos que hacer es acoger Su ayuda», propone.

«Ayudar a morir»

La publicación igualmente apunta el llamamiento de cada bautizado a ser «otro Cristo» -«Cristo el Siervo»- «que camina con sus amigos y les ayuda a afrontar sus desafíos, apoyándoles en el tiempo de sufrimiento para que mantengan el valor hasta el final natural de sus vidas».

«Para los cristianos éste es el significado real de “ayudar a morir” -precisa-: es ayudar a vivir hasta el día en que Dios llame a su hijo a volver a casa».

Se trata de una «exhortación a la compasión, a la responsabilidad, a la fraternidad y a la solidaridad» que también representa un llamamiento «a servir al Cristo sufriente», a quien se puede «reconocer y amar en cada persona que está asustada, que se siente sola, disminuida, despojada, sobrepasada, angustiada, abandonada...».

Cuidados paliativos: la dignidad del enfermo terminal

Entre las «más bellas respuestas al sufrimiento» están los cuidados paliativos –reconoce la publicación-, «los cuales jamás buscan acelerar la muerte».

«Asociando sofisticado tratamiento del dolor físico al acompañamiento personal caracterizado por solicitud, ternura y compasión, muchos profesionales sanitarios y voluntarios que trabajan en unidades de cuidados paliativos confirman la dignidad del enfermo terminal», reconoce.

«Estos admirables y modélicos equipos de solidaridad humana consideran todas las necesidades (físicas, psicológicas, sociales y espirituales) -señala COLF- de las personas que han llegado al final de su itinerario en la tierra».

La organización invita a que las reflexiones expresadas en el folleto prosigan en las familias, entre amigos o colegas de trabajo, en parroquias, colegios, universidades, hospitales y residencias y centros de cuidados paliativos.

Esta publicación está íntegramente disponible en inglés y francés en formato «pdf» en la web http://www.colf.ca/.

La Organización Católica canadiense para la Vida y la Familia (COLF) tiene como objetivo promover el respeto por la vida humana y su dignidad, así como el papel esencial de la familia. Cuenta con el respaldo de la Conferencia de los Obispos Católicos de Canadá (CCCB).