Guzmán Carriquiri: Las hermandades han de estar en comunión con los obispos

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MURCIA, viernes, 16 noviembre 2007 (ZENIT.org-Veritas).- El subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos, el profesor Guzmán Carriquiry, afirmó que «las Hermandades han de estar siempre en comunión afectiva y efectiva con los obispos que Dios ha escogido, consagrado y constituido para regir su pueblo».



Su exhortación resonó durante la conferencia «Las cofradías y hermandades a la luz de la nueva época asociativa de los Fieles Laicos» que impartió este viernes en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías.

Carriquiry, uno de los laicos con el mayor grado de responsabilidad en la Santa Sede, recalcó que «cuando no se comunica toda la radicalidad y belleza de la experiencia cristiana en la persona, la participación de los fieles laicos queda limitada a la funcionalidad de roles dentro de los marcos del activismo eclesiástico, a la reivindicación de espacios de poder en sus estructuras, a la reducción moralista de sus compromisos, que son todas ellas formas de deslizamiento de la laicidad en laicismo».

El profesor subrayó como una de las ideas fundamentales la importancia de que las cofradías vivan la fe de la Iglesia Católica. «La existencia de una Hermandad cobra sentido sólo cuando es un medio adecuado para expresar, vivir, compartir y anunciar la fe de la Iglesia para que resplandezca la misericordia del Padre, la gracia de Jesucristo y el amor del Espíritu Santo como gloria de la Trinidad en medio de los hombres» apostilló Carriquiry.

El ponente afirmó que «las Hermandades están llamadas a convertirse en lugares educativos, caminos pedagógicos para que la confesión cristiana de muchos tenga ese influjo real en todas las dimensiones de la vida de las personas».

Carriquiri afirmó que «necesitamos ser siempre de nuevo evangelizados para que nuestra vida sea testimonio del Evangelio de Cristo y nos convirtamos así en sujetos de una nueva evangelización».

El profesor resaltó el hecho, de que es fundamental que las Hermandades no se limiten a participar en los tiempos fuertes (Semana Santa) sino que se viva durante todos el año «como un vínculo sorprendente de amistad, de caridad, de comunión entre los hermanos, de no ser así no es una verdadera hermandad.