Habla el padre de una de las víctimas de las Torres Gemelas

José Luis de San Pío ha superado el perdón con la fe en Dios

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MADRID, 11 noviembre 2001 (ZENIT.org).- José Luis de San Pío, padre de la única víctima española de los atentados perpetrados el pasado 11 de septiembre contra la ciudad de Nueva York, en una entrevista concedida al diario madrileño La Razón, confiesa que la fe en Dios le ha ayudado a superar este momento e incluso a no guardar rencor a sus enemigos



«No puedo amar a los asesinos de mi hija, pero no soy capaz de guardarles rencor», afirma San Pío, que estima que los responsables de esta situación «somos los hombres», porque «manteniendo la situación de injusticia, damos lugar a estos actos de violencia».

«Mi hija (Silvia) trabajaba en la planta 92 de la primera Torre que fue golpeada. El avión entró por la 96», explica De San Pío.

El pasado jueves relató, sereno, su vivencia ante casi tres mil jóvenes que acudieron a la Vigilia de la Almudena convocada por el cardenal Rouco María Varela en la catedral de Madrid.

«La causa común a todos los actos terroristas reside en la falta de amor hacia nuestros semejantes --afirmó ante los jóvenes José Luis de San Pío--. No se respeta ni cumple el mandato divino de "amaos los unos a los otros como Yo os amo"».

Esta es la entrevista que ha concedido a La Razón.

--Don José Luis, ¿es posible amar a los terroristas que le han arrancado la vida a su hija y su yerno?

--José Luis de San Pío: Eso es excesivamente fuerte. No, no se puede. Pero no soy capaz de guardar rencor hacia los asesinos de Silvia. Si ha ocurrido es porque Dios lo ha permitido y alguna razón habrá para ello que nosotros, como humanos, no somos capaces de entender. Por eso a mí no me corresponde condenar ni perdonar. Lo que está claro es que condeno el terrorismo, y que hay que combatirlo por medios pacíficos y no dejarnos llevar por la venganza o la violencia.

--¿Entiende que la reacción armada de Estados Unidos entra dentro de esa violencia?

--José Luis de San Pío: No creo que sea el método para solucionar el terrorismo en el mundo, pero tampoco condeno las medidas militares de Estados Unidos. Comprendo que las tome para combatir a los terroristas, pero no creo que sea una solución global.

--Algunos, ante este desastre, se han preguntado si Dios existe y, si existe, por qué permite estas cosas. ¿Usted ha culpado a Dios?

--José Luis de San Pío: No, en absoluto. Somos los hombres los que, manteniendo la situación de injusticia, damos lugar a estos actos de violencia. Es una responsabilidad nuestra, no de Dios.

--¿La fe le ha ayudado a superar estos momentos?

--José Luis de San Pío: Vi por la televisión el ataque media hora después de que ocurriera. Mi primera reacción cuando vi que no era una película fue, lógicamente, de dolor, de un profundo dolor.Pero inmediatamente me vino a la cabeza que mi hija y su marido eran cristianos practicantes y que ya estarían en el cielo. Lo malo es para los que nos hemos quedado en este mundo. En mi caso, tener fe ha sido fundamental para poder soportar esta situación.

--También le habrá ayudado el apoyo de todos sus seres queridos.

--José Luis de San Pío: Sí. También me ayudó mucho el soporte institucional y el de mis compañeros de trabajo de Garrigues & Andersen, quienes estuvieron pendientes de mí en todo momento. Me han llegado también cartas de gente absolutamente desconocida --y me enseña un abultado dossier con cientos de emails, cartas y tarjetones--. Todas las conservo y atodos he contestado. Muchos me dijeron que, al verme por la televisión, se me notaba que era un hombre de fe.

--¿En qué lo notaban?

--José Luis de San Pío: No lo sé... Quizás en mi serenidad, en mi preocupación por transmitir un mensaje de solidaridad con los demás afectados y con los trabajadores de la zona del siniestro y de alguna forma en transmitir mi deseo de que se reaccionase con calma.