Hace 500 años Miguel Ángel presentó el fresco de la bóveda de la Sixtina

El cardenal Bertello recordó la efeméride ante Benedicto XVI en el rezo de Vísperas

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 31 octubre 2012 (ZENIT.org).- Ofrecemos el texto del discurso en homenaje a Benedicto XVI del cardenal Giuseppe Bertello, presidente del Gobernatorado del estado de la Ciudad del Vaticano, en la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de Todos los Santos, en ocasión de los 500 años de la inauguración de la Capilla Sixtina.

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Beatísimo Padre:

Estamos profundamente agradecidos a Su Santidad, que ha querido renovar esta tarde el gesto de Su Predecesor, el papa Julio II de la Rovere, quien hace quinientos años celebró las primeras vísperas de la Solemnidad de Todos los Santos en esta Capilla Sixtina. De hecho, aquella misma tarde, Miguel Ángel le había presentado el fresco de la bóveda, que todavía hoy, podemos admirar con la misma admiración que entonces.

Contemplando tanta belleza, surge de forma espontánea hacer nuestros los sentimientos del salmista: "Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios Sion".

Nuestra oración es, ante todo, por las intenciones que Su Santidad lleva en Su corazón de Padre y Pastor de la Iglesia Universal y por los que visitan este lugar que, como usted nos ha dicho hace pocos días, representan muchas personas que no conocen el Evangelio, "el mayor contacto, y a veces el único, con la Santa Sede y por eso es la ocasión privilegiada de conocer el mensaje cristiano".

Gracias, Santidad.

Traducción del italiano de Rocío Lancho García