Hay que interpretar las Sagradas Escrituras según su naturaleza

Mensaje de Benedicto XVI a la Asamblea Plenaria de la Comisión Pontificia Bíblica

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 20 abril 2012 (ZENIT.org).- Con motivo de la Asamblea Plenaria anual de la Comisión Pontificia Bíblica, iniciada el 16 de abril y clausurada este viernes, en la Domus Sanctae Martae, en El Vaticano, el papa Benedicto XVI ha enviado un mensaje a los cardenales William Levada y Prosper Grech, respectivamente presidente y secretario, y a todos los miembros de la misma Comisión.

El tema tratado este año, "Inspiración y Verdad de la Biblia", ha sido definido por el papa como "fundamental para una correcta hermenéutica del mensaje bíblico". Siendo el tema de la inspiración "decisivo para el adecuado acercamiento a las Sagradas escrituras", la "proveniencia de Dios" de estas últimas sigue siendo su "más importante y valiosa característica", observa el santo padre.

El pontífice cita un pasaje de su exhortación postsinodal Verbum Domini, en la que afirmaba que "los padres sinodales pusieron de relieve que al tema de la inspiración está conectado también el tema de la verdad de las Escrituras. Por esto, una profundización de la dinámica de la inspiración llevará indudablemente también a una mayor comprensión de la verdad contenida en los libros sagrados" (n° 19).

Sin embargo, la Palabra de Dios "no queda reducida a lo escrito sino que también después de la muerte del último apóstol sigue "siendo anunciada e interpretada por la viva Tradición de la Iglesia". Por este motivo, la Palabra no queda como "un depósito inerte dentro de la Iglesia sino que se hace regla suprema de su fe y potencia de vida".

La Tradición que tiene origen en los apóstoles --añade el papa- progresa con la asistencia del Espíritu Santo y crece con la reflexión y el estudio de los creyentes, con la experiencia personal de vida espiritual y la predicación de los obispos" (cfr. Dei Verbum, 8.21).

Además, los textos bíblicos hay que "interpretarlos según su naturaleza": esto es "esencial y fundamental para la vida y la misión de la Iglesia". De aquí la exhortación del santo padre a la Comisión Pontificia Bíblica a empeñarse en esta dirección, ofreciendo "su específica y cualificada contribución a esta necesaria profundización".