Hay una toma de conciencia mayor sobre el lugar de la Palabra de Dios

Importante intervención del cardenal Marc Ouellet en el Aula del Sínodo

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Por José Antonio Varela Vidal

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 10 octubre 2012 (ZENIT.org).- Durante la tarde de ayer, en lo que vino a ser la Cuarta Congregación General --o sesión--, de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que se desarrolla en esta ciudad con el tema “La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana”, intervino el cardenal Marc Ouellet PSS, prefecto de la Congregación para los Obispos, con el fin de explicar cómo ha sido la aplicación de la exhortación postsinodal Verbum Domini.

Durante su exposición, el alto prelado recordó que la Verbum Domini fue firmada por el papa Benedicto XVI en 2010, luego de una reflexión sinodal que se llevaba a cabo desde 2006. La inauguración de esta nueva Asamblea, dijo “nos lleva a reflexionar sobre la recepción de ese documento postsinodal, para hacer balance sobre la puesta en práctica de sus orientaciones que quieren renovar la fe de la Iglesia”.

Desarrollo doctrinal y exégetico

Aunque no quiso adelantar un juicio sobre la recepción del documento en su conjunto, aseguró que se constata un mayor interés de los fieles en la Palabra de Dios. Se conocen, añadió, “numerosas iniciativas que evidencian la toma de conciencia progresiva del lugar central de la Palabra de Dios en la vida parroquial y un buen número de países han utilizado los medios de comunicación social para dar a conocer la Exhortación apostólica y sus implicaciones en la vida eclesial”.

En cuanto a la liturgia, la convicción profunda confirmada por la Verbum Domini, según la cual la liturgia es el lugar privilegiado donde Dios nos habla, “ha tenido un gran eco entre los pastores, los liturgistas y los catequistas, sobre todo italianos, hispanos y anglófonos”, dijo en su intervención.

Sobre la investigación científica y la relación fundamental entre exégesis y teología, “no hay que esperar un cambio rápido en el modo de pensar”, pero existe una apertura a un diálogo constructivo y riguroso, “que respete las diferencias de carisma y los métodos”. Reconoció también que los ambientes universitarios en general, reaccionan lentamente a las intervenciones del Magisterio eclesial, lo que no significa necesariamente oposición o indiferencia.

“Hemos observado con satisfacción la originalidad y la novedad del desarrollo doctrinal de la Verbum Domini sobre la Palabra de Dios, cuyos múltiples significados llevan a Cristo como punto de referencia principal”, añadió el cardenal Ouellet, e hizo referencia al hecho de que esta “cristología de la Palabra” recoge las intuiciones teológicas de eminentes teólogos después de Karl Barth, “cuyo cristocentrismo tuvo una gran influencia ecuménica”.

La comunidad vive mejor la palabra de Dios

Otro tema importante con el que llamó la atención de los presentes, fue la referencia a la llamada “actuación de la Palabra”, es decir, “su carácter dinámico y eficaz que asume, en el contexto litúrgico, una dimensión sacramental”. La explicación que dio el padre sinodal, fue que la actuación natural de la Palabra “alcanza también el nivel propiamente sacramental de una comunión personal”, con lo que se demuestra que la Palabra de Dios “es más que una información y una enseñanza”.

Por eso es importante que la hermenéutica que se realiza desde la Iglesia sobre la Escritura, dijo, “esté enraizada en la naturaleza misma de la Escritura como testimonio conjunto del Espíritu y de la Iglesia”. Para el cardenal Ouellet, esta hermenéutica “supone una integración armoniosa de la fe y la razón, igual que una comunión en la vida de la Iglesia y el conocimiento de la vida de los santos, cánones vivientes de interpretación”.

En el contexto del Sínodo sobre la Nueva Evangelización, y a una distancia de cincuenta años del Concilio Vaticano II, el también presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, aseguró que “la reforma emprendida con la Constitución dogmática Dei Verbum se confirma e incluso se desarrolla, y en este sentido, la Verbum Domini es un gran ejercicio de recepción del Concilio Ecuménico Vaticano II”.

Posteriormente, los padres sinodales tuvieron la oportunidad de intervenir libremente sobre lo escuchado, así como de otros aspectos puntuales.