He llorado por dentro leyendo cosas tan admirables

El cardenal español, Carlos Amigo comenta las palabras y la gestualidad del papa Francisco

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1611 hits

El cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, Ofm, estuvo ayer en esta ciudad en la presentación de tres libros del papa Francisco: “Solo el amor nos puede salvar”; “Os pido que recéis por mi”; “No os dejéis robar la esperanza”, editados por Romana Editorial con la Librería Editora Vaticana.

Al concluir la presentación, el momento era propicio para preguntarle a su eminencia sobre el papa Francisco, sus palabras y por qué atrae tanto a la gente, respuestas que les proponemos a continuación en la entrevista que le concedió a ZENIT.
 

¿Por qué este papa atrae tanto a la gente particularmente a los de nuestros pueblos?

-- Cardenal Amigo: Tenemos un papa latinoamericano y tanto los latinos como los latinoamericanos necesitamos también del sentimiento. Necesitamos de la cabeza, del intelecto de la razón, pero nuestra cultura está también llena de sentimiento. Entonces el santo padre Francisco, es fiel a si mismo, habla con el lenguaje llano, de la gente de los barrios porteños o de la gente que puede encontrarse en cualquier rincón del mundo. Habla de los consejos que le daba su abuela y dice los refranes de su propio país y la gente ahora entiende muy bien todo esto.

Se habrán fijado ustedes que se expresa de forma muy llana, pero con ideas que tienen una profundidad enorme, en cuanto el papa sabe que es maestro de la fe. Por ejemplo cuando habla del perdón, habla con palabras de ternura, habla de la misericordia y del amor de Jesucristo, pero también de la responsabilidad de ser fieles a lo que hemos prometido en el bautismo.
 

Se  sabe que el papa Francisco quiere una reforma de la Curia, pero parece que sus palabras ya están cambiando muchas cosas.

-- Cardenal Amigo: Yo creo que más que reforma, se trata de una renovación, y una renovación más que hacer cosas nuevas significa quitar todo aquel óxido que haya podido poner el pecado o la negligencia de las personas. Aquí no se trata de hacer cosas nuevas sino de ser auténticamente fieles a lo que es la esencia del fiel cristiano. Algunos piensan que la renovación va a ser para hacer nuevas cosas o algo de esto. En cambio la renovación va a ayudarnos a limpiarnos un poco, para que en nuestra cara resplandezca el rostro de Jesucristo, porque esto es ser cristiano.
 

Su simplicidad es muy evangélica ¿verdad?

-- Cardenal Amigo: Es una simplicidad de gestos y también de palabras. Pero además es la simplicidad del misterio. El misterio entendido no como algo oculto, no como un arcano, una especie de muro que está en la cabeza de él, sino que el misterio es una cosa grande, admirable, sublime, llena de luz, y el papa nos va introduciendo en ese misterio, como quien no quiere las cosas, nos va metiendo en el corazón de Dios

Hay tanta gente que se ha acercado o vuelto a la Iglesia ¿es solamente por su lenguaje?

Está también la sacramentalidad de los gestos. Como los sacramentales, el agua bendita, pues bueno, puede parecer que es un poco de agua que se pone uno en los dedos y uno se santigua. En cambio esto te acerca, te convierte el corazón. Te introducen en un espacio nuevo, y estos son los gestos. No se queda uno en los gestos sino que le convierten el corazón. Viendo lo que hace el papa uno siente incluso un llamado de conciencia, yo tengo que cambiar, él nos está diciendo dónde está el camino, dónde está la verdad.

¿Incluso lo siente un cardenal?

Pues, lo siento siento y mucho, y cuando leyeron en la presentación de estos libros algunas de las páginas del papa Francisco, uno debería leerlas de rodillas, y en más de una ocasión no digo que se salgan las lágrimas pero llorar por dentro, pues sí, muchas veces he llorado por dentro leyendo cosas tan admirables, especialmente estas homilías en de Santa Marta. A veces nos preocupamos porque la Iglesia hace muchas obras de caridad y la gente a veces no se da cuenta de ello. Bueno al papa no le interesa mucho esto, sino la fidelidad al mensaje del Evangelio.